5 claves sobre la compra de ‘Financial Times’ por el grupo japonés Nikkei

La inesperada adquisición del histórico y prestigioso periódico económico británico Financial Times por parte del grupo japonés de medios Nikkei (que elabora también el principal índice de la bolsa nipona) por 844 millones de libras (unos 1.200 millones de euros), muy por encima de los 600 millones de libras en que estimaban los analistas un precio razonable, puede explicarse de acuerdo a las siguientes cinco claves:

1. El valor de la marca. No cabe duda de que los japoneses han pagado un precio muy alto teniendo en cuenta que sólo compran el periódico y algunas revistas como The Banker (no la sede de Londres ni la jugosa participación del 50% en The Economist). Pero ese coste se debe sobre todo al valor de la marca FT, como es conocido el diario entre sus lectores, que aportará un enorme prestigio al grupo Nikkei, lo que confirma que las marcas son el principal activo que mantienen aún casi intacto los medios de comunicación a pesar de la grave crisis de los últimos años. Mantenerlas, cuidarlas y aumentar su prestigio si es posible será el principal reto de futuro para la prensa, ya que representan las bases más sólidas para garantizar su supervivencia.

2. Conservar las esencias. Según informa el propio FT en su edición de hoy, el grupo Pearson, su propietario hasta ayer, había estado negociando desde hace un año con el grupo alemán Axel Springer (dueño del sensacionalista Bild) sin llegar a un acuerdo. Es posible que uno de los obstáculos que imposibilitase la operación fuese el empeño de quienes han conservado la propiedad durante casi sesenta años del diario fundado en 1888 por que se mantuviese intacta su tradicional línea editorial (la defensa del libre mercado). En manos de Nikkei parece más probable que se mantengan las esencias del periódico por antonomasia del mundo financiero internacional. Así lo expresó el presidente ejecutivo del grupo japonés, Tsuneo Kita: “Compartimos los mismos valores periodísticos”.

3. Modelo digital. Existe un consenso entre todos los expertos en que si hay un modelo digital que funciona, ése es el de Financial Times. El diario financiero ha venido cobrando por sus contenidos online desde el año 2002, a diferencia de los cambios de criterio de la mayoría de sus rivales, que primero lo instalaron, luego volvieron al gratis total y ahora emprenden el camino de regreso a los llamados “muros de pago” (cobrar a partir de un determinado número de artículos consumidos al mes). Esa constancia ha permitido a FT aumentar su base de suscriptores online hasta los 500.000 usuarios en la actualidad (la mayoría de fuera de Reino Unido), compensando en buena medida la pérdida de lectores sufrida en su edición impresa (de 540.000 en 2006 a menos de 200.000, según Pablo Pardo), aunque Pearson no ofrece datos sobre los ingresos por el pago de contenidos online. En cualquier caso, parece lógico que si un grupo de medios económicos como Nikkei (que en Japón edita el Nikkei Keizai Shimbun, que vende 2,7 millones de ejemplares diarios  y sumando los abonados digitales alcanzaría la cifra de 3,12 millones de suscriptores) está pensando en potenciar su propia estrategia de monetización digital, siga los pasos del periódico británico.

4. La expansión asiática. Después de la crisis financiera de 2008, las empresas asiáticas (con mayor intensidad, las chinas) comenzaron a comprar a sus rivales europeos y estadounidenses. Una tendencia que ha adquirido mayor velocidad en los dos últimos años y que afecta a casi todos los sectores económicos. También a la prensa. De hecho, el grupo Nikkei, hegemónico en Japón, ya inició hace dos años su expansión internacional en China y el año pasado compró la peculiar revista británica Monocle por 10 millones de dólares. Estos movimientos y la debilidad del euro, que abarata las compras por parte de grupos no europeos, permiten aventurar que en los próximos meses habrá más compras de medios. Veremos si también en España.

5. Concentración del sector. El denominador común a las últimas compraventas en la industria de la prensa (excepción hecha de la compra del Washington Post por Jeff Bezon, dueño de Amazon) es que las han protagonizado otros grupos de medios de comunicación. Así sucedió entre otros con The Wall Street Journal, que paso a manos de News Corporation y Rupert Murdoch; Newsweek, adquirida por IBT Media; o Business Week, adquirida por Bloomberg. Algo que también ha sucedido en la venta de Financial Times, que pasa de pertenecer a una compañía centrada en la educación a un grupo netamente periodístico. En palabras de John Fallon, presidente ejecutivo de Pearson: “Hemos llegado a la conclusión de que la mejor manera de asegurar la continuación del éxito periodístico y comercial de FT es que forme parte de una organización global y digital de noticias que esté centrada al 100% en este negocio”.

Continue reading “5 claves sobre la compra de ‘Financial Times’ por el grupo japonés Nikkei”

Tendencias actuales en el pago por contenidos de los medios digitales

 

En estos días se está celebrando en Colombia el Congreso Digital Media Latinoamérica organizado por la Asociación Mundial de Diarios (WAN-IFRA) en el que las nuevas tendencias para la implantación del pago por contenidos están teniendo un protagonismo fundamental. A continuación os dejo algunos de los tuits seleccionados por la organización sobre el tema. Creo que se apuntan ideas interesantes que ya iremos comentando, pero todas sobre la base de que cobrar por la información en la web ha pasado de ser un deseo a convertirse en una necesidad imperiosa para la supervivencia de los medios.

5 claves sobre la compra de The Washington Post por Jeff Bezos (Amazon)

20130806-143547.jpg
La adquisición de los principales periódicos pertenecientes a la compañía The Post Co (entre ellos el archiconocido The Washington Post) por parte del millonario y emprendedor Jeff Bezos, fundador y consejero delegado de Amazon, es sorprendente e inesperada, pero vista desde el prisma adecuado parece que tiene más lógica. Estas son, a mi juicio, las razones para entender esta operación:

1. Compra barato. Los 190 millones de euros son una ridiculez si se comparan con los precios que se pagaron por empresas de medios hace sólo unos años y los que se están pagando por algunos portales de Internet que pueden tener mucho éxito en la actualidad pero que, desde luego, no tienen el historial de rentabilidad y relevancia social que atesoran los medios de comunicación, y en concreto The Washington Post, el periódico que lideró las denuncias relacionadas con el caso Watergate que forzaron la dimisión del presidente de EEUU Richard Nixon.

2. Compra sabiendo lo que compra. Para Bezos, que tiene raíces españolas, la industria de los medios no es una desconocida. Además de tener algunas inversiones minoritarias en el sector, hay que tener presente que ha hecho su fortuna en el negocio editorial, en concreto la distribución de libros, que guarda muchas similitudes con el segmento de la prensa. Algunos analistas hablan de que su intención última es hacerse con una marca solvente con la que dar la batalla de la información en Internet. Pero dudo mucho que sea sólo eso. Las redacciones tradicionales, es decir, los periodistas de toda la vida, aportan otra serie de valores que son imprescindibles para que los nuevos medios, sean en el soporte que sean, mantengan su valor y función social.

3. Compra para ganar dinero. Ayer muchos trabajadores de The Post Co. se felicitaban por no haber caído en las garras de algún fondo de inversión de capital riesgo o un multimillonario iluminado que llegan haciendo pero muchas promesas pero acaban dejando la empresa al poco en peores condiciones de las que estaba y repleta de deudas. Pero que nadie crea que Bezos compra The Washington Post con ánimo caritativo. Lo hace para ganar dinero, lo cual es un fin muy noble y lógico. Que lo logre consiguiendo devolver a la empresa a los beneficios y a un modelo de negocio rentable será una buena noticia para todos, para él primero, pero también para sus trabajadores y para el conjunto del sector.

4. Compra para innovar. Así lo ha anunciado en una carta escrita a sus nuevos empleados. Bezos es consciente de que los periódicos deben adaptarse al desarrollo de la tecnología para poder subsistir como medios de audiencias masivas y, por tanto, mantener el favor de los grandes anunciantes. En este sentido, la generalización del pago por contenidos en la Red, que no obstante tiene una mayor aceptación en EEUU que en Europa, será su gran reto.

5. Compra para crear tendencia. No hay nada más tentador para un empresario aventurero que realizar una apuesta arriesgada y salir vencedor. Y más aún si se trata de reinventar una industria con tanta trascendencia como la prensa. Bezos ya hizo algo parecido con el sector del libro, que parecía condenado a un lento declive y, sin embargo, al menos en la parte digital, vive una nueva etapa dorada. Si lo consigue, pasará a ser el nuevo Mesías de la prensa.

______________________

Actualizo (11/09/2013) para añadir una referencia al interesante artículo publicado por ElConfidencial.com en que desgranan las claves de la transformación que Bezos aspira a realizar en The Washington Post y, por extensión, en el periodismo moderno; entre las que destaco “acabar con los recortes de personal, rejuvenecer el periodismo, no perder de vista al periódico impreso, luchar contra el corta-pega y mantener la independencia”.

Ahora sí: Internet ya tiene más audiencia en España que los periódicos

Así lo ha confirmado la última oleada del EGM, correspondiente al periodo entre febrero y noviembre de 2010. La cuota del 38% de los diarios españoles (en descenso desde 2008) ha sido superada por el 38,4% de Internet. O lo que es lo mismo, los 14,9 millones de lectores de periódicos ya han sido rebasados por los 15,1 millones de la Red.

Sin embargo, el perfil de estos lectores es muy diferente. Mientras que la mayoría de los que leen la prensa están entre los 35 y los 54 años, el porcentaje mayoritario en Internet es el de los usuarios entre 14 y 24 años. Razón de más para insistir en que los medios deben reflexionar sobre el producto que están ofreciendo en Internet y, sobre todo, a quién se lo están ofreciendo. Como ayer reconoció Hartmut Ostrowski, consejero delegado de la editorial alemana Bertelsmann, regalar en Internet los contenidos por los que se cobra en soporte físico es un claro error, algo de lo que ya hablamos en este blog.

También curioso comparar los diarios con mayor audiencia (por este orden: Marca, El País, As, El Mundo, El Periódico, La Vanguardia, ABC, Sport y El Mundo Deportivo) y las páginas web más vistas de las que recoge datos EGM: Marca, El País, As, Páginas Amarillas, Los 40, Antena 3, Cuatro, RTVE, Telecinco, Sport y Mundo Deportivo.

20 Minutos arremete contra los periódicos que publican anuncios de contactos

“Diarios al borde del proxenetismo” se titula el durísimo reportaje que el diario gratuito llevaba hoy en portada para denunciar el negocio de la prensa escrita con los anuncios de prostitución.

La toma de posición de 20 Minutos, que viene a colación del debate reabierto la semana pasada por Zapatero al anunciar que pretendía prohibir este tipo de anuncios, ahonda el frente abierto en el sector. De un lado, las grandes cabeceras, con el respaldo de la patronal Aede, que apuestan por la autoregulación y, sotto voce, señalan la inconveniencia del momento económico para prescindir de una importante fuente de ingresos (no para todos, critican que algunos de los que hacen bandera de la retirada de anuncios lo hicieron porque apenas facturaban por esta vía). Por eso, reclaman un debate tranquilo y pausado. Por otro lado, diarios como Público, La Razón, Avui o La Gaceta (de Intereconomía) defienden, desde posiciones ideológicas opuestas, el fin inmediato de estas prácticas. La incorporación de 20 Minutos (que fue el primer periódico en quitarlos, en 2007) a este grupo parece el preámbulo de una nueva disputa entre patronales, vista la experiencia de los agrios enfrentamientos entre Aede y la asociación de diarios gratuitos, Aepg, que podría ampliarse con la participación de la patronal Aeepp, de la que es impulsor el diario que dirige Arsenio Escolar.

En un momento en el que muchos reclaman unidad de acción entre los medios de comunicación para garantizar su futuro, los periódicos han encontrado una nueva batalla (en realidad, vieja) para tirarse los trastos a la cabeza.

Quioscos digitales: ¿son la solución definitiva?

El acuerdo alcanzado en Francia entre seis diarios nacionales para crear en septiembre un quiosco online en el que los usuarios paguen por leer sus contenidos reabre el debate sobre cómo rentabilizar la presencia de la prensa en Internet.

Muchos apuestan por el llamado modelo Spotify: una plataforma única en la que los lectores puedan adquirir contenidos informativos (noticias sueltas o periódicos enteros) mediante pago electrónico tras consultar una parte del producto. Pero eso exigiría la unidad de acción de toda la prensa, como ha sucedido en Francia. No que cada periódico haga la guerra por su cuenta, como en Inglaterra y España. Además, plantearía algunas dudas sobre si las autoridades de competencia aprobarían acuerdos de este tipo. Mientras existan alternativas para acceder gratis a los contenidos de los periódicos más o menos legales (en YouKioske, los usuarios cuelgan las versiones impresas de los diarios que se pueden consultar sin restricciones), será difícil convencer a los internautas de que el “gratis total” de la prensa online se ha terminado. Se trata de un error histórico, heredado de los inicios de Internet, del que será difícil recuperarse. Por ahora, las iniciativas para cobrar por las noticias online son individuales, como la impulsada por Unidad Editorial con el quiosco online Orbyt, en el que se puede acceder a las versiones impresas enriquecidas de El Mundo y Expansión.

Aún es pronto para calibrar el éxito de estas propuestas, aunque parece que los usuarios responden paulatinamente. Pero parece claro que se trata de un camino de no retorno, en el que pueden darse varios pasos hacia adelante y otros hacia atrás, pero que tienen que conducir necesariamente a mejorar los ingresos de los periódicos, ayudar a compensar la caída de ingresos por las menores venta en papel y el descenso de la publicidad, y consolidar una nueva forma de distribución (alternativa, no exclusiva) que garantice un futuro viable económicamente hablando para el periodismo de calidad y las empresas periodísticas.

Post nº 300: “Opine, por favor, opine”

La nueva batalla por captar a usuarios dispuestos a pagar en Internet (que es lo que buscan los periódicos tradicionales al lanzar sus plataformas de cobro por contenidos) va a exigir que los medios de comunicación pongan toda la carne en el asador. Ya no se trata sólo de dar valor a sus opiniones, sino de darles visibilidad e, incluso, situarlas al mismo nivel que las del propio medio, es decir, sus editoriales.

opineorbyt

Una pista de por dónde pueden ir los tiros nos la ofrecieron ayer los compañeros de Orbyt, de El Mundo, que ofrecieron a sus lectores de pago (15 euros al mes) la posibilidad de escribir un editorial sobre el mismo asunto que el del diario, con la promesa de que el mejor sería publicado en portada de Orbyt. Desconozco las cifras de participación, pero el resultado promete. Se trata de un paso más allá de lo que hasta ahora hacían algunos medios como The Guardian o El Confidencial, que destacan el mejor comentario de los lectores a cada noticia:

commconfi

 

Aunque aún es pronto para confirmar una tendencia con estos movimientos, parece los próximos pasos se encaminan a llevar la participación de los usuarios un paso más allá, quizás incluso hasta su implicación directa en el proceso de elaboración de las informaciones del periódico (no me refiero a que publiquen sus propias noticias de su realidad más cercana, sino a que su visión sea tenida en cuenta al configurar la línea editorial del medio sobre los temas de primera línea de la actualidad informativa). Un campo interesante y con mucho recorrido sobre el que tuve la oportunidad de charlar hace unos días con los alumnos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, vía Skype. Parece que ha llegado el momento de sacar todo el jugo (no sólo económico) a las comunidades de usuarios que tanto trabajo ha costado construir, para lo que las redes sociales como Facebook o Twitter pueden ser un buen aliado. Veremos.

P.D: ¿Qué mejor tema que éste para que os animéis a comentar masivamente este post? Últimamente muy pocos comentáis por aquí y vuestra opinión es siempre bienvenida, valorada e, incluso, monitorizada. ¡Ánimo! Espero esos comentarios.

Las cuentas de la prensa. Yo, hasta ahor…

Las cuentas de la prensa.
Yo, hasta ahora, comparaba la delicada situación financiera de los medios de comunicación con la de las inmobiliarias (se venden muy pocos pisos y muy pocos anuncios, y a un precio ridículo), pero, según la revista Fortune, la comparación más correcta sería con las finanzas de las aerolíneas, por lo que propone intentar lo que hicieron las aerolíneas: cobrar por los servicios añadidos. La pregunta sigue siendo cómo y cuánto. Leído aquí: http://bit.ly/d8c4Pf

Regalar en Internet lo mismo por lo que cobras en papel

Dicho así, parece estúpido, ¿no? Pues eso es lo que llevan haciendo durante años los medios de comunicación en general y los periódicos en particular. El debate sobre el pago por contenidos en Internet se intensifica.

Una reflexión que llevo tiempo cavilando la ha plasmado mejor de lo que yo nunca hubiese logrado expresarlo Pablo Pardo en el blog de Economía de elmundo.es. Ahí va su reflexión:

“Los periodistas, que somos imbéciles por naturaleza, hemos logrado la cuadratura del círculo: lograr que todo el mundo acceda a nuestros productos, pero gratis”.

En efecto. Los medios confiaron en el maná de la publicidad para crecer a toda costa en Internet ofreciendo gratis lo mismo por lo que seguían cobrando en papel impreso. ¿Consecuencia? Cayeron las ventas de periódicos. Y con la crisis, al esfumarse la publicidad, muchos se preguntan si ha llegado el momento de cobrar de nuevo. El magnate Murdoch se ha puesto al frente de este cambio estructural, pero será difícil que tenga éxito (al menos en términos de audiencia) si sus rivales no siguen sus pasos y también revisan sus modelos de negocio en la Red. Para mí, la clave está en ofrecer productos distintos para formatos distintos. Difundir los mismos contenidos en papel y en Internet es un error garrafal, ahora está claro, pero tal vez sea demasiado tarde para reeducar a los lectores. El director de The Times, propiedad de Murdoch, acuñó hace días la siguiente frase:

“Históricamente, los periódicos han tratado peor a sus mejores clientes [los de papel, se entiende] y a sus peores clientes mejor. Le regalamos el periódico a gente a la que no le importa [los lectores de Internet, se supone] y prestamos poca o ninguna atención a la gente a la que les gustan los periódicos y los leen todos los días”.

Tras decir esto, anunció un programa para fidelizar a los lectores del periódico impreso y la intención de cobrar por periodos de 24 horas para poder acceder a las noticias de su web (en el fondo, imitando el modelo de pago por edición que ha subsistido desde que la prensa es prensa). Según informa Pardo, lo que los expertos recomiendan a los medios es estudiar el valor añadido que aportan los diferentes tipos de lectores a su negocio principal (la facturación publicitaria) y apostar por aquellos que sean más rentables. En España, el último intento de cobrar por contenidos en Internet lo protagoniza desde hace dos días el periódico online Factual, impulsado entre otros por Arcadi Espada, cuyo lema publicitario es “El periodismo no se vende, se compra” y que ofrece una suscripción anual de 50 euros.

¿Creéis que triunfarán estos nuevos intentos de cobrar por información en la Red? ¿Estaríais dispuestos a pagar?

_______________________

Edito para añadir que hoy mismo Google ha optado por permitir a los medios cobrar a los lectores que lleguen a sus webs a través de Google News, un movimiento defensivo para evitar que algunos grupos retiren sus contenidos de estos agregadores.

Interrogantes sobre el cierre de Soitu

Edito (18:42 horas) para añadir algunas de las respuestas que Gumersindo Lafuente, ex director de Soitu, ha dado a los lectores de ABC.es en el videochat celebrado esta tarde y que están relacionadas con los interrogantes que proponía esta mañana. Espero que os parezca interesante para el post. La charla de ABC.es ha estado muy entretenida y animada. Podéis leerla completa en este enlace.

soitucierre

Esta tarde, a las cinco, Gumersindo Lafuente, ex director de Soitu, responderá a los lectores de ABC.es sus preguntas sobre el cierre de su medio, una de las noticias del año en la Internet española. Como supongo que no le dará tiempo a contestar todas, ahí van las mías:

1. ¿Es sostenible un medio nativo de Internet sin el soporte de uno de papel?

Como todos los negocios, la rentabilidad es necesaria. Y Soitu ni había entrado en beneficios ni tenía visos de cumplir con la estabilidad financiera exigida por su principal inversor, BBVA. Cierto que la crisis publicitaria ha sobrevenido al sector, pero, como le sucede a los diarios impresos gratuitos, lo único que ha hecho la crisis es dejar claro que el rey (los medios estrella en la Red) estaba desnudo. No debemos pasar por alto el hecho de que algunos medios como Elconfidencial.com y otros sí se mantienen a flote, pero eso sería más largo de explicar.

Sindo Lafuente en ABC.es: “No. No. NO. Lo divertido es crear cosas nuevas, es mucho más interesante. Aunque claro que con cabeceras de toda la vida también se pueden hacer grandes cosas”.

2. ¿Cuál es el tope de audiencia necesario para ser sostenible?

Uno de los datos sobre los que más controversia he encontrado relativos a Soitu son las audiencias. Según OJD, los usuarios únicos mensuales en septiembre alcanzaron los 1,08 millones, una subida del 11,42%. Sin embargo, el trasfondo de los datos nos muestra un promedio diario de 42.613 usuarios, que los fines de semana descendía por debajo de 31.000 usuarios. Según desvela Adrián Segovia en el blog sobre Audiencias de Espacio Fílmica, el 85% de los visitantes sólo accedía a la página una vez al mes y sus tiempos medios de lectura eran muy bajos. Recordando el cierre de ADN.es en enero, con cifras de audiencias superiores a las de Soitu, sigo sin encontrar respuesta a la pregunta. Puesto que a ambos les sobraron ideas, pero les faltaron visitantes (como ellos mismos reconocieron de manera irónica en su vídeo de despedida), ¿existe, como se dice en bolsa, un nivel técnico de audiencia que garantice la rentabilidad o, cuando menos, la viabilidad?

Sindo Lafuente en ABC.es: “Tuvimos más de un millón y medio de ususarios únicos en soitu y más de dos millones en nuestros widgets. Por cierto, despues de casi dos años de intentar explicrles a los sistemas de medición esto de los wigets y la información en nuevos soportes apenas ahora estaban haciendo pruebas para medir y certificar su tráfico para poder hacer explotación comercial de él. Otro problema añadido para lograr rentabilizar la inversión”.

3. ¿Hubiese sobrevivido Soitu con un modelo de pago por contenidos?

Es difícil asegurarlo, pero creo que no. La tiranía de lo gratis en Internet será difícil de vencer, y para lograrlo harán falta argumentos más que convincentes que, por ahora, pocos parecen tener. Hay quien a propuesto copiar un modelo similar al de Spotify, pero, de momento, los únicos medios de comunicación por los que el público parece estar dispuesto a pagar son la prensa y, en menor media, la televisión digital.

Sindo Lafuente en ABC.es: “No creo en el pago por los contenidos que ahora se dan en Internet y en la manera que se ofrecen. Creo que hay que pensar sobre eso, pero me parece más urgente y rentable dedicar el tiempo y los recursos a otras cosas”.

4. ¿Está relacionado el ritmo de actualización con la audiencia?

Yo creo que sí. No deja de ser una opinión personal, pero las cifras de audiencia diaria de Soitu me llevan a pensar que transmitió a sus lectores la impresión de que no era necesario entrar todos los días a su web para estar informado. Al estar desligado de la actualización al minuto que practican los grandes medios, Soitu, de alguna manera, se condenó a sí mismo a ser un medio ocasional, como una revista impresa semanal o mensual, lo que hizo aún más titánica la tarea de ser rentable. ¿Tuvo algo que ver en esto su particular priorización de las noticias, desvinculando el orden de éstas de la actualidad y dando más importancia a sus temas bandera (ecología, tecnología, etc.)? Puede que también, porque la gente se ha acostumbrado a leer las webs de una manera y es difícil que, a estas alturas, la cambien.

Sindo Lafuente en ABC.es: “Es posible, pero no queríamos hacer lo mismo que los gerneralistas, creo que para batirles en ese terreno tendríamos que haber dedicado muchos recursos y el final habría sido el cierre pero sin hacer nada nuevo o diferente. Vamos, que no estaríamos aquí hablando ahora”.

En cualquier caso, no quiero que estos comentarios críticos se entiendan mal. Me solidarizo con los compañeros de Soitu y creo que el proyecto tenía muchas cosas buenas, aunque, tal vez, estuviera mal enfocado. Esperamos que vuelva pronto, renovado o reencarnado en otro portal, por el bien de todos.

Cebrián, El Follonero, Gabilondo, Roures, Intereconomía y la TDT de pago

Mucho se ha hablado, escrito y comentado sobre la aprobación de la TDT de pago por parte del Gobierno. Que si venganza contra Prisa, que si trato de favor a Mediapro (laSexta), que si amiguismo pero con diferentes amigos, etc.

El caso es que este fin de semana, en clave de humor, El Follonero del programa Salvados de laSexta intentó un acercamiento en clave de paz a Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa, e Iñaki Gabilondo, presentador estrella de Cuatro. Parece que lo logró, a juzgar por este vídeo.

Aunque, la originalidad del enfoque de El Follonero pierde muchos enteros al ver este reportaje que emitieron antes en Intereconomía televisión, en el programa El gato al agua, en el que su propio “revienta ruedas de prensa”, llamado El Charlas, hizo preguntas muy parecidas a los mismos protagonistas e, incluso, llegó a hablar con el propio presentador de laSexta.

¿Os ha quedado más claro el tema de la TDT de pago? ¿O sería mejor decir el fútbol de pago? Al menos, espero que os hayáis reído un rato.

El futuro de la televisión… es el pasado

Al menos así lo piensa la revista Time, una de las de más prestigio de EEUU. La publicación toma como ejemplo el caso de Jay Leno, que, tras presentar The Tonight Show en la NBC durante 17 años, prepara su regreso a las pantallas con una fórmula realmente parecida, aunque esta vez con su propio nombre: The Jay Leno Show. Como advierte la revista, la fórmula lleva funcionando desde 1954 y se ha exportado a multitud de países (en España, el mejor exponente es Buenafuente, en laSexta), porque además de cosechar buenas audiencias es muy rentable. ¿La culpa? Las audiencias, cada vez fragmentadas, que obligan a las cadenas a buscar programas baratos y que garanticen un número mínimo de espectadores. Algo similar está ocurriendo con las cadenas de televisión en España, entregadas a las teleseries y a los programas del corazón como antídoto contra la sangría de ingresos por la caída de las audiencias y el desplome de la publicidad. Mientras tanto, las cadenas alternativas, en la TDT, no saben o no pueden ofrecer nada novedoso y se agarran a las socorridas tertulias como la fórmula más barata a la espera de arañar lentamente cuota de pantalla. Más canales, más competencia, pero una televisión más pobre en contenidos.

Contra la televisión pública

¿El Mundo y El País de la mano? Al menos, coincidentes. El mismo día que el diario de Prisa publicaba un extenso reportaje sobre el futuro de la televisión pública y las maneras de financiarla, el director de El Mundo ha reclamado, durante su intervención en un desayuno informativo, el fin de la televisión estatal porque “nos hace dumping”.
La intervención de Ramírez, que se puede ver en vídeo aquí, se ha centrado en comparar la situación de las televisiones con la de los periódicos:

pedrojotatv

“No queremos las ayudas directas, no queremos ayudas que condicionan, pero sí exigimos que el Gobierno deje de detraer recursos tan importantes como los publicitarios con las televisiones públicas. Yo lo que pido es que cierren todas las televisiones públicas, que nos cuestan más de 2.000 millones de euros. No tiene sentido que tengan que existir. Si no hay periódicos públicos, ¿por qué tiene que haber  televisiones públicas? Si los políticos quieren seguir dándose el gusto de pagarse sus botafumeiros a cargo del contribuyente, que lo hagan, pero que lo digan a las claras”.

No hace demasiado, su alter ego en Prisa, Juan Luis Cebrián, reclamaba también el fin de la doble financiación de la televisión pública, aunque defendió su permanencia:

Respecto a la televisión pública, Cebrián se mostró contrario al canon “porque nada es gratuito y menos cuando debemos pagar más de 600 millones de euros de deuda acumulada”, aunque opinó que no es una solución, si no que debe irse a una reducción de costes. Según su filosofía, la televisión pública “tiene derecho a existir” pero no a la doble financiación “porque supone competencia desleal”.

Por su parte, el artículo de El País, que firma Rosario G. Gómez, da en la clave de la disputa, la batalla por la publicidad:

“La corporación estatal (RTVE) acapara en el mercado publicitario en torno a 700 millones de euros y completa su presupuesto con una subvención de 500. La aportación pública compensa, en parte, el recorte publicitario iniciado este año (ha pasado de 12 minutos de anuncios por hora de emisión a 11, y en 2009 bajará a 10). El Gobierno aspira a que, minuto a minuto, la publicidad pueda desaparecer completamente de TVE quizá en la próxima década. Las privadas se quedarían entonces con todo el pastel. ¿Estarían entonces dispuestas a financiar a la pública con una parte de sus ingresos? La Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca), que agrupa a las entidades comerciales, no comulga con la fórmula francesa, pero considera que en España se podría adoptar un sistema similar si la prohibición de emitir anuncios incluyera a todas las televisiones (nacionales, autonómicas y municipales)”.

No es una guerra nueva. La batalla de las televisiones privadas contra la presencia de las públicas en el mercado publicitario es tan antigua como su propia existencia. El problema es que, ahora que los anunciantes se baten en retirada, se hace más incómoda la presencia de los canales estatales, autonómicos y locales. Sobre todo porque los contenidos que se difunden a través de los nuevos canales de televisión digital terrestre (TDT) no están atrayendo ni a los espectadores ni a los anunciantes. Sus esperanzas están depositadas en lo que decida ahora la Unión Europea, que fijará unos estándares para todos los países, pero ¿alguien duda quien va a terminar pagando el pato de la televisión pública? Pues los ciudadanos, está claro, ya sea vía subvenciones, como ahora, o vía canon, o, incluso, si la financiación termina saliendo de las televisiones privadas, porque éstas seguramente exigirán que se dé luz verde a la TDT de pago.