Ha pasado desapercibido el furibundo ataque que el premio Nobel de Economía Edward Prescott lanzó contra los periodistas en una entrevista publicada en El País el pasado domingo:

Creo que la prensa ha sido una de las principales responsables de este último trimestre de depresión. Los periodistas no hacían más que gritar que el mundo se iba a acabar.

En la misma línea, dos días después, el ex presidente de la CNMV Manuel Conthe, que durante su mandato intentó coartar la libertad de prensa de los medios económicos sobre las empresas cotizadas en bolsa, recuperaba estos mismos argumentos en Expansión:

La información de los medios sobre la realidad nunca es neutra: no sólo la selección de noticias, sino también la manera en que se presentan influyen sobre quienes las leen. Cuando llega una crisis económica, las malas noticias abundan y los medios quedan espontáneamente dominados por ellas. Para algunos profesionales y empresarios, esa tendencia a cargar las tintas en lo negativo acentúa la desconfianza de los ciudadanos y el desánimo de los consumidores y hace que "los árboles no nos dejen ver el bosque".

Creo que ambos se equivocan. Puede haber existido cierto amarillismo, alguna exageración, pero matar al mensajero, es decir, culpar a los medios, es injusto. Los responsables de la crisis son otros y, en todo caso, más culpables son la mayoría de los gobiernos del mundo que ni supieron ver la crisis, ni supieron frenarla.

Un comentario sobre “Un Nobel contra la prensa: matar al mensajero

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