La trayectoria de Zapatero en Redacciones

Hoy que el presidente del Gobierno ha anunciado el principio de su fin, parece un buen momento para hacer balance de sus principales apariciones por este blog.

La primera referencia fue en 2007, al hilo de la descarnada crítica que le hizo José Luis Cebrián por su mal uso del lenguaje durante la campaña electoral. Viene como anillo al dedo esta referencia en un día en que el todavía presidente ha vuelto a hacer uso de su descarado sofismo y de su capacidad para darle la vuelta, al menos dialécticamente, a las situaciones que le son adversas. Sólo unos meses después, tras su victoria electoral de 2008, nos hacíamos eco de los descafeinados titulares que generó en prensa, tal vez reflejo del poco entusiasmo que ya entonces provocaba Zapatero. Prueba de eso es que sólo 100 días después -el tradicional periodo de gracia- nadie mostraba el más mínimo interés por celebrar nada, sino que arreciaban las críticas.

Pero ha sido el declive del presidente el que más juego ha dado a la prensa y, por ende, a este blog. Sus primeras derrotas electorales en 2009 permitieron a sus rivales lanzar las campanas al vuelo. Desde entonces todo han sido malas noticias, especialmente por el dramático ascenso del paro que el Gobierno no ha podido ni ha sabido contener. Una incapacidad que hará que Zapatero se despida de La Moncloa como el presidente español con las peores cifras económicas de la democracia, una irritación social en cotas históricas y sin que casi nadie -salvo los más íntimos- deje escapar una lágrima por su marcha.

Por cierto, que respecto a su relación con los medios las opiniones están divididas: algunos dicen que es el presidente que mejor ha encajado las críticas y más ha fomentado la pluralidad informativa, mientras que otros le acusan de ser el más sectario que se recuerda.

¿Quiere el Gobierno moderar por la fuerza a las televisiones críticas?

Después de unas semanas en barbecho, recupero la actividad de este blog en un momento determinante para la profesión. Hace dos días, el Boletín Oficial del Estado publicó la reforma de la Ley Electoral, que tendrá importantes repercusiones sobre la programación de las cadenas privadas de televisión.

A pesar de las protestas de estas empresas y de los representantes de los periodistas que trabajan en ellas, el Gobierno ha impuesto su visión de que las televisiones privadas sean incluidas en la regulación de los periodos electorales que, hasta ahora, sólo afectaba a las televisiones públicas. ¿Qué significa esto? Pues, en primer lugar, que tendrá que emitir (supongo que sin cobrar un duro por ello, como hace TVE) los tediosos bloques de anuncios de la cantidad de partidos políticos que se presenten a cada convocatoria electoral. Pero, además, deberán ser “neutrales” en sus informaciones, debates y demás programas durante este mismo periodo. Lo primero que se me ocurre es que las cadenas se las van a ver y se las van a desear para encontrar tertulianos y/o entrevistados de todas las formaciones políticas.

Pero vayamos a lo grave. Esta nueva regulación encaja como un guante en las necesidades del Gobierno y del partido que le sustenta (el PSOE) de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo. A nadie se le escapa que las encuestas no les son favorables. Y tampoco que, después de tres años de crisis, las informaciones y valoraciones de su gestión (también del resto de partidos con responsabilidades de gobierno en cualquier ayuntamiento, diputación o comunidad autónoma) no van a ser favorables. Así que, ¿qué mejor momento que este para forzarles a ser “neutrales”? Es decir, que tengan que moderar sus críticas por imperativo legal.

Se trata de una cuestión lo suficientemente grave como para que el sector se una y, con el respaldo de los ciudadanos, recurran a las más altas instancias judiciales que sean necesarias para defender la libertad de información. No se trata de salvaguardar los privilegios de una profesión a menudo acostumbrada a ellos y acomodada al calor que produce la cercanía al poder, sino de blindar el derecho de los votantes a ser informados de manera veraz y sin cortapisas ni condicionantes de ningún tipo.

Por si fuera poco, estos cambios legales coinciden con la próxima resintonización de algunos de los canales que se emiten actualmente por TDT y entre los que se incluyen, qué casualidad, dos de los más críticos con el actual Gobierno y con la clase política en general: Intereconomía TV y Veo7.

Vuelvo a preguntar: ¿es una reforma necesaria, sólo oportuna o, quizás y más grave, un intento de ley mordaza para las épocas electorales?

Encuesta: el papel de los medios en la crisis de los controladores

Hoy los políticos han hecho balance de lo sucedido antes, durante y después del colapso provocado por la huelga salvaje de los controladores aéreos y de la discutible actuación del Gobierno durante estos días. Creo que también habría que analizar el papel desempeñado por los medios de comunicación y, por eso, os propongo que participéis en la siguiente encuesta:

Sahara: Sí a la libertad de prensa, no a los límites a la información

Esta mañana, ABC informaba en portada de la intención del Gobierno de España de organizar, junto a Marruecos, un viaje de periodistas al Sahara. Se trata de un nuevo error diplomático del Ejecutivo en este asunto. Lo que debe hacer es exigir que se restablezcan todas las libertades en la región, incluida la de prensa.


No valen medias tintas ante los ataques de Marruecos en el Sahara a los saharauis. El Gobierno bien lo sabe, porque hacía bandera de este principio cuando estaba en la oposición. Y menos aun cuando Marruecos ha impuesto el silencio informativo sobre el conflicto, con actuaciones tan antidemocraticas como la expulsión de periodistas o la retirada de las credenciales de los corresponsales españoles más críticos. Incluso, ha ordenado una campaña de difamación contra la prensa española a través de sus medios afines. Decía Ryszard Kapuściński que el periodismo no es para los cínicos, y añado yo que tampoco debería serlo la política (tristemente, no es así), sobre todo cuando se trata de asuntos que afectan a las libertades esenciales.

El Gobierno de Zapatero está dando una nueva lección de cinismo en este asunto. Vuelve a no estar a la altura de las circunstancias. España tiene una responsabilidad moral con su antigua colonia y no puede seguir mirando para otro lado ni bailarle el agua a Marruecos en lo que compete al Sahara, por muchos intereses económicos e inmigratorios que haya el juego. Y organizar un viaje conjunto para periodistas, seguramente por el itinerario que fije Marruecos y sin que los periodistas tengan libertad de movimientos para descubrir y contar la verdad, es precisamente eso: seguir el dictado del régimen marroquí para no soliviantar al vecino díscolo. Me cuesta creer que los periodistas españoles y sus medios de comunicación entren por el aro y se presten a embarcarse en un viaje así. Sobre todo porque se ha vetado a algunos compañeros y medios por parte de Marruecos. Así que el Gobierno debe dejarse de excusas y exigir a Marruecos que respete de una vez por todas y para siempre la libertad de prensa e información en el Sahara.

Tu amor es un periódico de ayer (vídeo)

Aquí os dejo una curiosa canción para acabar la semana. La escuché hace unas semanas en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero, a raíz de los ataques del dictador venezolano Hugo Chávez a la prensa española.

20 Minutos arremete contra los periódicos que publican anuncios de contactos

“Diarios al borde del proxenetismo” se titula el durísimo reportaje que el diario gratuito llevaba hoy en portada para denunciar el negocio de la prensa escrita con los anuncios de prostitución.

La toma de posición de 20 Minutos, que viene a colación del debate reabierto la semana pasada por Zapatero al anunciar que pretendía prohibir este tipo de anuncios, ahonda el frente abierto en el sector. De un lado, las grandes cabeceras, con el respaldo de la patronal Aede, que apuestan por la autoregulación y, sotto voce, señalan la inconveniencia del momento económico para prescindir de una importante fuente de ingresos (no para todos, critican que algunos de los que hacen bandera de la retirada de anuncios lo hicieron porque apenas facturaban por esta vía). Por eso, reclaman un debate tranquilo y pausado. Por otro lado, diarios como Público, La Razón, Avui o La Gaceta (de Intereconomía) defienden, desde posiciones ideológicas opuestas, el fin inmediato de estas prácticas. La incorporación de 20 Minutos (que fue el primer periódico en quitarlos, en 2007) a este grupo parece el preámbulo de una nueva disputa entre patronales, vista la experiencia de los agrios enfrentamientos entre Aede y la asociación de diarios gratuitos, Aepg, que podría ampliarse con la participación de la patronal Aeepp, de la que es impulsor el diario que dirige Arsenio Escolar.

En un momento en el que muchos reclaman unidad de acción entre los medios de comunicación para garantizar su futuro, los periódicos han encontrado una nueva batalla (en realidad, vieja) para tirarse los trastos a la cabeza.

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