Quioscos digitales: ¿son la solución definitiva?

El acuerdo alcanzado en Francia entre seis diarios nacionales para crear en septiembre un quiosco online en el que los usuarios paguen por leer sus contenidos reabre el debate sobre cómo rentabilizar la presencia de la prensa en Internet.

Muchos apuestan por el llamado modelo Spotify: una plataforma única en la que los lectores puedan adquirir contenidos informativos (noticias sueltas o periódicos enteros) mediante pago electrónico tras consultar una parte del producto. Pero eso exigiría la unidad de acción de toda la prensa, como ha sucedido en Francia. No que cada periódico haga la guerra por su cuenta, como en Inglaterra y España. Además, plantearía algunas dudas sobre si las autoridades de competencia aprobarían acuerdos de este tipo. Mientras existan alternativas para acceder gratis a los contenidos de los periódicos más o menos legales (en YouKioske, los usuarios cuelgan las versiones impresas de los diarios que se pueden consultar sin restricciones), será difícil convencer a los internautas de que el “gratis total” de la prensa online se ha terminado. Se trata de un error histórico, heredado de los inicios de Internet, del que será difícil recuperarse. Por ahora, las iniciativas para cobrar por las noticias online son individuales, como la impulsada por Unidad Editorial con el quiosco online Orbyt, en el que se puede acceder a las versiones impresas enriquecidas de El Mundo y Expansión.

Aún es pronto para calibrar el éxito de estas propuestas, aunque parece que los usuarios responden paulatinamente. Pero parece claro que se trata de un camino de no retorno, en el que pueden darse varios pasos hacia adelante y otros hacia atrás, pero que tienen que conducir necesariamente a mejorar los ingresos de los periódicos, ayudar a compensar la caída de ingresos por las menores venta en papel y el descenso de la publicidad, y consolidar una nueva forma de distribución (alternativa, no exclusiva) que garantice un futuro viable económicamente hablando para el periodismo de calidad y las empresas periodísticas.

¿Quién decide las elecciones británicas, Murdoch o los votantes?

Eso mismo se pregunta el lema publicitario con el que The Independent (pro Liberal-Demócrata) ha inundado las calles de Reino Unido desde que el pasado 20 de abril lanzase su rediseño, de la que forma parte este impactante vídeo:

¿Hay motivos para estos temores? Es cierto que la influencia de los medios de comunicación británicos sobre los votantes es elevada, y también que los periódicos de Murdoch (pro “tories”) son muy efusivos en la defensa de sus candidatos y en el ataque a los rivales (no hay más que ver la cobertura de hoy, día de elecciones, del sensacionalista The Sun), al igual que el resto de periódicos de tendencia conservadora. Pero otros medios no le van a la zaga. También hoy, la portada del Daily Mirror, de reconocida tendencia pro laborista, no es menos agresiva e impactante. Por cierto, que la campaña de The Independent provocó una airada reacción del hijo del magnate australiano, que se presentó de improviso en la sede del rotativo para pedir explicaciones.

En realidad se trata de una concepción de la prensa distinta, menos acomplejada y más alineada con las posiciones de sus lectores. De hecho, casi todos los diarios serios publican hoy en sus portadas editoriales en los que apoyan expresamente a uno u otro candidato. Como todo modelo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero al menos no se dan casos de periódicos que pretenden pasear su probada independencia por los quioscos españoles cuando, en el fondo, son de sobra conocidas sus querencias y la orientación de sus informaciones.

Las urnas dictarán sentencia esta noche y todo indica que Murdoch se llevará una alegría, aunque puede que menor de lo esperado.

Qué pasó en 2009

El último post del año va dedicado a repasar los mejores anuarios sobre 2009 publicados por la prensa española.

Prensa

Televisión

Radio

Medios extranjeros

Regalar en Internet lo mismo por lo que cobras en papel

Dicho así, parece estúpido, ¿no? Pues eso es lo que llevan haciendo durante años los medios de comunicación en general y los periódicos en particular. El debate sobre el pago por contenidos en Internet se intensifica.

Una reflexión que llevo tiempo cavilando la ha plasmado mejor de lo que yo nunca hubiese logrado expresarlo Pablo Pardo en el blog de Economía de elmundo.es. Ahí va su reflexión:

“Los periodistas, que somos imbéciles por naturaleza, hemos logrado la cuadratura del círculo: lograr que todo el mundo acceda a nuestros productos, pero gratis”.

En efecto. Los medios confiaron en el maná de la publicidad para crecer a toda costa en Internet ofreciendo gratis lo mismo por lo que seguían cobrando en papel impreso. ¿Consecuencia? Cayeron las ventas de periódicos. Y con la crisis, al esfumarse la publicidad, muchos se preguntan si ha llegado el momento de cobrar de nuevo. El magnate Murdoch se ha puesto al frente de este cambio estructural, pero será difícil que tenga éxito (al menos en términos de audiencia) si sus rivales no siguen sus pasos y también revisan sus modelos de negocio en la Red. Para mí, la clave está en ofrecer productos distintos para formatos distintos. Difundir los mismos contenidos en papel y en Internet es un error garrafal, ahora está claro, pero tal vez sea demasiado tarde para reeducar a los lectores. El director de The Times, propiedad de Murdoch, acuñó hace días la siguiente frase:

“Históricamente, los periódicos han tratado peor a sus mejores clientes [los de papel, se entiende] y a sus peores clientes mejor. Le regalamos el periódico a gente a la que no le importa [los lectores de Internet, se supone] y prestamos poca o ninguna atención a la gente a la que les gustan los periódicos y los leen todos los días”.

Tras decir esto, anunció un programa para fidelizar a los lectores del periódico impreso y la intención de cobrar por periodos de 24 horas para poder acceder a las noticias de su web (en el fondo, imitando el modelo de pago por edición que ha subsistido desde que la prensa es prensa). Según informa Pardo, lo que los expertos recomiendan a los medios es estudiar el valor añadido que aportan los diferentes tipos de lectores a su negocio principal (la facturación publicitaria) y apostar por aquellos que sean más rentables. En España, el último intento de cobrar por contenidos en Internet lo protagoniza desde hace dos días el periódico online Factual, impulsado entre otros por Arcadi Espada, cuyo lema publicitario es “El periodismo no se vende, se compra” y que ofrece una suscripción anual de 50 euros.

¿Creéis que triunfarán estos nuevos intentos de cobrar por información en la Red? ¿Estaríais dispuestos a pagar?

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Edito para añadir que hoy mismo Google ha optado por permitir a los medios cobrar a los lectores que lleguen a sus webs a través de Google News, un movimiento defensivo para evitar que algunos grupos retiren sus contenidos de estos agregadores.

La invasión de las amapolas

Estos días, la prensa británica y las solapas de las chaquetas en Reino Unido se poblan de amapolas. Las populares “poppys” sirven para conmemorar durante las semanas previas al 11 de noviembre, cuando se celebra el Día de la Memoria, a los veteranos de guerra y a los caídos en combate. Con este motivo, y en un año especialmente duro para las tropas británicas por las numerosas bajas en Afganistán e Irak (la más reciente, hace sólo dos días), el diario The Times le dedica su impactante imagen de portada, que corresponde a un cementerio militar.

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Más sobre el aniversario de la llegada del hombre a la Luna

El aniversario de la llegada del hombre a la Luna ha dado pie a especiales interesantes que no quiero dejar de reseñar.

En Maquetadores han compilado las mejores portadas que publicó la prensa hace 40 años.

El recién salido diario portugués “i”, con clara vocación online y multimedia, ha elaborado un vídeo en el que entremezclan las portadas de la época y las conversaciones entre la tripulación y la sede de la NASA.

En Financial Times apuestan por lo que llaman Los números del Apollo 11. Haciendo click en cada una de las cantidades se pueden conocer detalles tan interesantes como que el coste total de la misión ascendió a 19.400 millones de dólares o que la velocidad del alunizaje fue de 24.500 metros por hora (11 veces la velocidad del desaparecido Concorde) o que el traje de cada astronauta pesaba 180 libras.

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Edito: Había olvidado mencionar que The Times optó por acudir a su hemeroteca y colgar en la web los textos que publicó aquel histórico 21 de julio de 1969. Es posible incluso ver la edición impresa tal como se publicó.