El esperado regreso del “Curso de Ética Periodística” de Caiga Quien Caiga

En estos tiempos de tribulación periodística y elevada crispación social (y, por tanto, de los medios) se echa de menos el punto socarrón, desenfadado y, sobre todo, poco partidario de las lecciones de periodismo que impartía cada semana Juanjo De la Iglesia en la primera versión del Caiga Quien Caiga español. Por eso, muchos anhelan su regreso para el próximo año 2012, justo cuando se cumplan diez años del final de su primera etapa. Os dejo con una recopilación de sus mejores momentos. ¡Que los disfrutéis!

Los muertos que la prensa ignora

Hace sólo unas horas que los grandes medios de comunicación españoles han comenzado a publicar la noticia del fallecimiento de Dennis Ritchie, cocreador del sistema operativo Unix y del lenguaje de programación C. Sin embargo, su muerte se produjo el pasado domingo, como bien recoge la Wikipedia, y desde entonces no se le ha dado la difusión ni el boato que tuvo la desaparición de Steve Jobs, cofundador de Apple.

El caso viene a poner en evidencia el deterioro de las agendas informativas en los grandes medios (¿aún existen?), lo moldeables que son sus prioridades y lo reducidas que son sus fuentes de información. Una tendencia que se ha agudizado por la crisis económica general y la de los propios medios en particular. La repercusión de Ritchie en el mundo de la computación es, según los expertos, superior a la de Jobs (en 1983 recibió el premio Turing, equivalente al Nobel en el campo de la informática), pero la atención de la prensa (nos guste o no, el principal canal de información para la mayoría de la población) a su muerte ha sido muy inferior y me atrevería a decir que desaparecida de no ser por el interesante artículo publicado hoy mismo por el portal Microsiervos.

No es el primero caso y me atrevería a decir que tampoco el último, pero si comparamos lo sucedido con la exagerada cobertura dada por los medios de todo el mundo a la desaparición de Jobs el contraste resulta sonrojante. Algo parecido podría decirse de los dramas ignorados mientras se le da publicidad a otros (precisamente hoy se cumple un año del rescate de los mineros chilenos, mientras que a otras operaciones similares en China y otros países apenas han sido difundidas) o de aquellos que, salvo excepciones, quedan en el olvido o en el limbo de los grandes medios de masas, como el hambre en África, relegados, en el mejor de los casos, a pequeñas secciones o breves referencias casi de pasada. Sólo aquellas desgracias que contienen alguna dosis de morbo gozan de la atención de la prensa y son seguidas con profusión durante meses. Se impone una revisión a fondo de las prioridades informativas para primar menos el espectáculo y más la información.

El twitendido que lucha por el #futurotaurino

Después de un duro invierno (y no sólo en lo climatológico) que se resiste a marcharse, la recién empezada temporada taurina en España llega en un momento dulce para la afición. ¿Dulce?, os estaréis preguntando… Pues sí. Los movimientos reaccionarios contra la Fiesta de los toros, que tuvieron su triste apogeo el pasado verano con la prohibición de las corridas por parte del Parlamento catalán en toda esta región a partir de 2012, han hecho emerger durante estos meses invernales la fuerza de unos aficionados que demasiadas veces han estado callados, cohibidos o perezosamente ausentes del debate público, dejando el camino expedito a los antitaurinos furibundos. La ansiada reacción ha llegado y ha tenido como epicentro la red social twitter. Ya apuntamos en este blog hace tiempo que las posibilidades que ofrece esta herramienta tecnológica podían ser fundamentales para la defensa y difusión de la Fiesta, y así está siendo. Y no sólo por parte de los aficionados. También algunos periodistas taurinos, blogueros y hasta toreros (cuya unidad de acción ya ha dado sus primeros frutos) están participando en el llamado twitentido, la twitesfera taurina, para dar voz a la defensa de la Fiesta (muchas veces mal defendida y otras defendida en exceso) y proponer soluciones de futuro, agrupadas bajo el hastag específico que encabeza este post: #futurotaurino.

Para que podáis seguirlos a todos (son todos los que están, pero no están ni mucho menos todos los que son) aquí va una recopilación de los participantes más activos en este twitendido:

Aficionados: @medinaescalafon, @tendidosur, @eltorodelajota, @verdeguer,

@pablohernanz, @milinko, @danihernanz, @DeToros, @divisiopinions,

@torossigloxxi, @hagamosaficion, @twittaurino y @chulodetoriles.

Periodistas: @taurologia, @zabaladelaserna, @patricinavarro, @carloscrivell,

@pablogmancha, @jbocanegrajerez, @juareztoros, @enriquemazas,

@sixtonaranjo, @carloscrepogon, @juanmalamet, @rubenarevalo, @JFBayona y @Altoro_.

Matadores: @jmmanzanares, @ferraterbeca, @luisbolivard, @matadorzotoluco y @maripazvj.

Cuentas oficiales: @JOSELITOADAME, @pablohermosonet y @miguelangperera.

Por supuesto, se aceptan sugerencias, modificaciones y añadidos que puedan fomentar y difundir el debate taurino. ¡Va por ustedes!

¡Apaguen la televisión!

Otro vídeo de los que merece la pena ver detenidamente y reflexionar. Se trata de un fragmento de la película Network, Un mundo implacable, que retrata el competitivo mundo de la TV en EEUU a finales de los años setenta y cómo la lucha desesperada por la audiencia llegó a mezclar información, espectáculo, realidad y ficción sin el más mínimo rubor. Su mensaje (a partir del segundo 31) sigue siendo igual de válido hoy en día que entonces. Así que ya saben… ¡Apaguen sus aparatos de televisión (aunque sea por unos segundos…)!

La televisión no puede ser sólo para entretener y evadirse

Cada día que pasa, la calidad de la programación televisiva en España se deteriora un poco más. Los contenidos han perdido todo su valor en beneficio de la encarnizada lucha por las audiencias. Se dice que lo banal vende y por eso todo está inundado de banalidad. Por eso ahora es más necesario que nunca volver a escuchar y meditar el discurso de Ed Murrow con que se abre y cierra la película Buenas noches y buena suerte. Estas palabras fueron pronunciadas en 1958, pero suenan demasiado actuales como para ignorarlas.