¿Crónica de bolsa o del partido de España?

Los lectores de El Mundo se habrán sorprendido hoy al encontrar en el quiosco la noticia de portada sobre la derrota de ayer de la selección española en el Mundial de Fútbol. Jugando con los términos financieros, tan presentes estos días en la prensa generalista debido a la crisis económica, el gran Orfeo Suárez titula: “Los especuladores suizos disparan el riesgo de España. Baja la cotización y crece el diferencial con Alemania”.


Brillante. Aplauso unánime. Lamentablemente, estas dos frases pueden usarse tanto para el equipo de futbolistas que nos representan en Sudáfrica (que ayer fueron tristemente derrotados por Suiza, que se dedicó a especular y que tras su victoria ha elevado las posibilidades de que España sea eliminada, hundiendo así la valoración de los jugadores españoles en todo el mundo y evidenciando las diferencias entre el juego que desplegaron ellos y el que hizo, por ejemplo, Alemania) como a la economía española: Las dudas que genera la economía y el Gobierno la han convertido en presa fácil de los inversores especulativos (algunos ganan dinero hundiendo la cotización de los valores), lo que provoca que a España le cueste más financiarse, los posibles inversores huyan y se refugien en valores seguros como la economía alemana. Feo panorama. Por suerte, a la selección de fútbol le quedan dos partidos para redimirse. Al Gobierno, muchos menos.

Píldoras de buen periodismo: Pedro G. Cuartango

Recupero la costumbre de resaltar algunos artículos periodísticos deliciosos que, de vez en cuando, publica la prensa diaria. Éste, de El Mundo, versa sobre la morcilla.

Morcilla murciana.

Haciendo gala de una fina ironía, el redactor jefe de Opinión de este diario, Pedro G. Cuartango, anuncia que abordará un tema político “que tiene mucho que ver la ideología, la sensibilidad y la tradición”. Sigue a continuación una oda a la morcila, ese fruto de inagotables sabores y variedades que se cocina a lo largo y ancho de España, y también de Europa.

Con gran maestría y elegancia, vincula este alimento con el arte, el quehacer de los políticos y sus complejos, para concluir con lo siguiente:

La morcilla es un alimento cristiano porque se elabora en base a la sangre y la manteca de cerdo, aunque también se hace de la vaca en otros países. Es, por supuesto, incompatible con la Alianza de Civilizaciones, aunque sí forma parte de nuestra memoria histórica.

Podéis leer el artículo completo aquí.

Y no dejéis de visitar la anterior “píldora de buen periodismo”, sobre Orfeo Suárez.

Píldoras de buen periodismo: Orfeo Suárez

Desgranar el polvo de la paja en prensa escrita me parece un ejercicio digno de alabar. Los temas de cultura, los toros y, más recientemente, el fútbol son campos abonados para lograrlo, aunque no siempre es fácil. Especialmente por existe el peligro de caer en una excesiva retórica y olvidar lo esencial: las claves de una noticia cuyos elementos básicos ya conoce el lector.

Hoy me he encontrado en las páginas de El Mundo uno de esos ejemplos de buen periodismo. El primer párrafo de la columna escrita por Orfeo Suárez sirve para resumir los sinsabores de los seguidores del F. C. Barcelona durante toda la temporada.

“El rey del juego es un mendigo sin el gol. Incapaz de marcar en 180 minutos de Champions, sin haberlo hecho en cuatro partidos consecutivos, al Barça no le era posible soñar. Eso tiene mucho que ver con dos fraudes: Ronaldinho y Henry. La tolerancia con el primero desató una metástasis desde el palco al vestuario. La pasión galáctica atrajo al segundo, un futbolista lejos de sus mejores días y del sistema más adecuado a su perfil en el Camp Nou. La convalecencia de Eto’o, de la que nadie es culpable, situó a Messi frente al desafío de interpretar a Maradona, hazaña que emuló salvo por el dueño de todos los análisis: el gol”.

Periodismo del bueno. El artículo completo aquí.