¿En qué situación ha quedado la prensa tras cuatro años de permanente tensión partidista entre los medios? Mal, muy mal.
En los últimos siete días hemos podido comprobar, con motivo de las entrevistas realizadas por Iñaki Gabilondo a Zapatero y Rajoy, su alcance real.
Gabilondo, considerado por muchos como uno de los mejores periodistas de España, mostró dos caras bien distintas. El jueves, con Rajoy, estuvo incisivo, tenso, insistente y agresivo. Incluso pareció tener pendiente alguna deuda personal que saldar con el líder del PP, a la vista de la “mala leche” que empleó en algunas preguntas, que parecían firmadas por el mismísimo José Blanco, secretario general del PSOE y verdadero azote de los populares. Además, la referencia del presentador de Cuatro al menor número de víctimas de ETA cuando ha gobernado el PSOE que cuando lo hizo el PP fue ruin e injustificada. Y peor aún que insistiese con la pregunta.
Sin embargo, al lunes siguiente, su actitud con Zapatero era más reposada, tranquila, incluso cordial. Fueron muchas menos las preguntas incómodas y más las puestas “en bandeja de plata”, que preparaban una salida fácil al Presidente. Hoy, elmundo.es ha colgado un vídeo que deja a las claras esa complicidad entre ambos y que, desde luego, no beneficia a ninguno de los dos (la frase de Zapatero diciendo “nos interesa mantener la tensión” es muy desafortunada).
Estos dos ejemplos retratan a un periodista reconvertido en “fan” de un partido. Así como los seguidores adolescentes de las estrellas musicales parecen dispuestos a soportar toda clase de veleidades de sus ídolos, defiendiéndolos a capa y espada y conviertiéndose en sus mejores valedores, los debates políticos en televisión, radio y las páginas de la prensa se han inundado de profesionales (Maria Antonia Iglesias, Nacho Villa o Margarita Sáenz-Díez, entre otros) dispuestos a sudar la camiseta de uno u otro partido que sobrepasan a la legítima defensa de las ideas para convertirse en meros portavoces de los mensajes cocinados en las sedes de las formaciones políticas. Lo dicho: muy preocupante.
