Periodismo de sentimiento

Hoy se juega la final de la Copa del Rey de fútbol entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao. Está claro que los barcelonistas están más acostumbrados a este tipo de partidos, no así los vascos. Esto ha provocado un despliegue sin precedentes de los medios para cubrir el evento. Cientos de páginas de periódico, horas de radio y de televisión y especiales de Internet para un evento al que el Athletic no llegaba desde hace 25 años, pese a ser un duelo entre los dos equipos con más copas. El mejor resumen de esos sentimientos es la portada de hoy de El Correo:

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Pero que no se desanimen los barcelonistas, también sus medios cubren la noticia, aunque de un modo más reflexivo. El País recuerda que la época dorada de Cruyff empezó en una final como esta, también en Valencia. En Hagoclic.com han recopilado los mejores enlaces sobre el partido.

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Extra: As.com ha colgado en su web un vídeo de Canal+ que recuerda la última final entre ambos equipos. La Vanguardia recuerda las últimas Copas del Barça.

Píldoras de buen periodismo: Orfeo Suárez

Desgranar el polvo de la paja en prensa escrita me parece un ejercicio digno de alabar. Los temas de cultura, los toros y, más recientemente, el fútbol son campos abonados para lograrlo, aunque no siempre es fácil. Especialmente por existe el peligro de caer en una excesiva retórica y olvidar lo esencial: las claves de una noticia cuyos elementos básicos ya conoce el lector.

Hoy me he encontrado en las páginas de El Mundo uno de esos ejemplos de buen periodismo. El primer párrafo de la columna escrita por Orfeo Suárez sirve para resumir los sinsabores de los seguidores del F. C. Barcelona durante toda la temporada.

“El rey del juego es un mendigo sin el gol. Incapaz de marcar en 180 minutos de Champions, sin haberlo hecho en cuatro partidos consecutivos, al Barça no le era posible soñar. Eso tiene mucho que ver con dos fraudes: Ronaldinho y Henry. La tolerancia con el primero desató una metástasis desde el palco al vestuario. La pasión galáctica atrajo al segundo, un futbolista lejos de sus mejores días y del sistema más adecuado a su perfil en el Camp Nou. La convalecencia de Eto’o, de la que nadie es culpable, situó a Messi frente al desafío de interpretar a Maradona, hazaña que emuló salvo por el dueño de todos los análisis: el gol”.

Periodismo del bueno. El artículo completo aquí.