Televisiones autonómicas y despilfarro

Las autonomías han disparado las subvenciones a sus televisiones públicas para compensar la caída de la publicidad en medio de la crisis. ¿Era necesario este gasto? ¿No había nada mejor donde invertir?

Este lunes, Expansión publicaba un editorial recogiendo las cifras del incremento del dinero público gastado por los diferentes gobiernos autonómicos. El problema no es sólo que en plena crisis, con el paro disparado, sea difícilmente justificables gastar más dinero en estas teles, sino que habrá que gastar más:

“Los entes regionales no han empleado los nuevos fondos en reducir sus números rojos: sus pérdidas conjuntas alcanzaron los 1.200 millones y sus gastos de explotación llegaron a 1.500 millones. La supervivencia de las televisiones regionales aparece así íntimamente ligada a las subvenciones”.

Más allá de los discutibles contenidos que ofrecen estos canales (y de la pasta gansa que se dejan en financiar/patrocinar a los respectivos equipos de fútbol de sus regiones), Expansión se pregunta si tiene lógica que sigan recibiendo dinero público y de la publicidad cuando en TVE, a partir del 1 de enero de 2010, ya no habrá más anuncios:

“¿Es justificable que las cadenas autonómicas mantengan vivo este esquema de doble financiación que se ha demostrado obsoleto para TVE, justo cuando las empresas privadas han tenido que asumir una tasa sobre sus ingresos para financiar la desaparición de la publicidad en la televisión estatal?

El trámite parlamentario de la Ley General Audiovisual podría ser la ocasión idónea para poner coto al continuo dispendio de dinero público en las televisiones públicas por parte de los gobiernos regionales en aras de garantizarse sus particulares altavoces propagandísticos, sin que, en ningún momento, se tengan en cuenta los intereses y la opinión de los contribuyentes.”

¿Os parecen acertadas estas críticas? ¿Defendéis la existencia de los canales autonómicos o su desaparición?

Enlaces (y vídeo) sobre el cierre de Soitu

Mucho se ha dicho y escrito desde que el martes Soitu anunciase su cierre, sólo 22 meses después de su lanzamiento. Os copio los enlaces que me han parecido más interesantes:

La salida de Goirigolzarri (ex consejero delegado de BBVA, el banco que financiaba el proyecto) precipitó el cierre de Soitu. La búsqueda de fondos ya lleva una semanas en marcha.

La crisis publicitaria, culpable último del cierre. El punto flaco de los medios tradicionales, es también el de los digitales.

Apuesta perdida (aunque arriesgar sigue mereciendo la pena). Su creatividad, lo más valorado.

Hay demasiadas voces que piden que Soitu no caiga en saco roto. Y quien propone inversores/filántropos.

Y en clave de humor, su propio vídeo de despedida.

Prometo escribir algo de cosecha propia, aunque habrá que esperar un poco.

Como siempre, son bienvenidos los comentarios, sugerencias, enlaces, correcciones, valoraciones, etc. Gracias.

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Edito para añadir la penúltima entrevista (habrá muchas más, supongo) a Gumersindo Lafuente, ex director de Soitu, realizada por el equipo de Sin Futuro y Sin un Duro.

Todos iguales… a pesar de los rediseños

En una provechosa visita por el interesante blog que comparten Gonzalo Peltzer, Toni Piqué y Emilio Deheza, llamado Paper Papers, he descubierto ejemplos de sobra para certificar que: a) faltan ideas nuevas en los medios y b) que muchos editores tratan de suplirlos con resideños. 

Estas dos galerias (CRISIS y ZP/MR) ilustran cómo cientos de periódicos se agarran a la misma fotografía para dar fuerza a su portada cuando no tienen información diferenciada que ofrecer sobre un acontecimiento relevante.

Por eso no es de extrañar que, cuando tampoco hay demasiados recursos disponibles porque la crisis se ha comido el escaso margen que quedaba, la solución más facil para tratar de ganar lectores es rediseñar el medio. Así lo han hecho, recientemente, lÚnità (Italia), Los Ángeles Times (EEUU), Negocio (España), Punkt (Suiza) o La Tribune (Francia), entre otros. Este último caso es el que me ha precido más curioso. Resulta que cuando toda la prensa trata de recortar su tamaño, este diario económico francés lo aumenta. El responsable del rediseño, el gran Mario Garcia, lo justifica para que sea un producto adaptado a lo que llama “la generación de Google”. Puede ser. No me considero a la altura para discutirle, pero el resultado a mi me parece anticuado, aburrido y desfasado. En CuatroTipos recogen las declaraciones de la directora de La Tribune: “Queremos hacer un cambio dramatico que sea visible a nuestra audiencia”. Lo es. Pero creo que equivocado. No veo un cambio de lenguaje, ni de las formas, ni de posicionamiento. La nueva fórmula parece ser hacer lo mismo que antes pero en más papel y con más colores. A mi ha sorprendido, pero para mal. Mario Garcia ya recibió numerosas críticas por su rediseño de The Wall Street Journal. La conclusión está clara: no sirve sólo con lavar la cara de un periódico. Ahora se avecinan muchos más resideños, pero sólo los que consigan aportar algo nuevo o mejorar su mensaje tendrán éxito.