El esperado regreso del “Curso de Ética Periodística” de Caiga Quien Caiga

En estos tiempos de tribulación periodística y elevada crispación social (y, por tanto, de los medios) se echa de menos el punto socarrón, desenfadado y, sobre todo, poco partidario de las lecciones de periodismo que impartía cada semana Juanjo De la Iglesia en la primera versión del Caiga Quien Caiga español. Por eso, muchos anhelan su regreso para el próximo año 2012, justo cuando se cumplan diez años del final de su primera etapa. Os dejo con una recopilación de sus mejores momentos. ¡Que los disfrutéis!

¿Va a terminar el circo mediático alrededor de los mineros en Chile?

Lo que empezó siendo una historia de superación y resistencia terminó convertido, por obra y gracia de los medios de comunicación mundiales, en un circo. Tanto que cubriendo el evento (casi las 24 horas en directo) había más cámaras de televisión que en la final del mundial de fútbol de Sudáfrica.

¡Ojo!, no critico la atención dedicada al asunto, que se corresponde con la expectación generada, ni la amplia cobertura, pero si el fin perseguido. Escarbar en busca de los mineros era necesario, pero escarbar en sus historias personales hasta llegar al extremo del morbo, aunque la tentación sea grande, debe evitarse. Tampoco todos los medios son lícitos (se habla de que se han pagado grandes sumas por tener entrevistas en exclusiva).

Es cierto que han existido algunas coberturas loables, pero por desgracia son las menos. El interrogante está en saber hasta dónde estirarán el chicle del asunto, que, todo hay que decirlo, ha servido en bandeja audiencias espectaculares. El fenómeno estuvo cercano al ‘reality’, por lo que mucho me temo que serán los espectadores, o, mejor dicho, su sed de “sangre” quienes decidan cuándo se acaba esta historia. Los precedentes no invitan al optimismo (recordad el caso de la niña colombiana Omaira en 1985: las cámaras no se apagaron hasta que murió).

Según parece, esto no ha hecho más que empezar y los medios pretenden seguir sacando tajada algunas semanas más. El anuncio por parte de Antena 3 de que lleva varios días grabando una serie sobre el accidente (anticipándose así a la película de Hollywood) apunta en este sentido.

Esperemos que vuelva la cordura, ya que, como recordaba el viernes Ricardo en El Mundo, existen otras historias de mineros que merece la pena contar.mineros

Edito (21/oct.): Antena 3 parece dispuesta a no dejar pasar el filón de los mineros chilenos. Esta noche les pagará 60.000 euros a cuatro de ellos para que cuenten su historia en un programa en directo y, de paso, iniciar la promoción de la teleserie que su productora ya está grabando. Veremos hasta dónde llega esto.

Edito 2 (25/oct): Parece que estos mineros no le interesan a toda la prensa (¡y deberían!).

“El ojo izquierdo” no ve su propia viga

El blog de José María Izquierdo en El País sobre prensa, periódicos y periodistas está levantando ampollas. No sólo por su tono crítico, sino, sobre todo, por su empeño faltón, burlesco e, incluso, maleducado.

No suelo criticar a otros blogueros en este espacio. Pero es que la bitácora ‘El ojo izquierdo’ sobre medios del veterano periodista en elpais.com abusa, en exceso, del recurso fácil del comentario a posteriori. Además, se dedica casi en exclusiva a despotricar sobre el trabajo de otros compañeros de la prensa, que, al menos, se merecen un respeto. Después de unos días leyéndolo, me ha sorprendido la ausencia total de autocrítica a los medios del grupo Prisa (al estilo de Arcadi España en ‘El Mundo por dentro’). ¿Puede ser que todas y cada una de las coberturas de El País, la Cadena Ser, Cinco Días, As… sean perfectas, inmaculadas, sin errores y sin dobles lecturas? La experiencia demuestra que no es así, pero resulta más fácil, y cómodo, y barato, dedicarse cada mañana a menospreciar la labor de los profesionales de otros medios (que conste que a mí nunca me ha citado personalmente, ni a mis allegados). Sinceramente, esperaba bastante más de un profesional con tan dilatada trayectoria. La declaración de intenciones que incluye en su propio blog es elocuente sobre su sectarismo:

“El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor de este blog asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. El catador, ya inmunizado por la ingestión de dosis homeopáticas a lo largo de sus muchos años, se limitará a descubrirles una muestra del sapo o la culebra, y simplemente les advertirá de los graves daños que puede comportar para su equilibrio sicológico la lectura completa de tal o cual artículo. La decisión, enteramente suya”.

Seguramente, lo que suceda, en el fondo de todo este asunto, es que se trate de una muestra más de esa supuesta supremacía moral de la que hacen gala los medios de esta compañía (en especial, El País), minusvalorando el trabajo del resto de profesionales, como bien denunció hace pocos días en una columna de opinión Pedro García Cuartango. Viva la discrepancia, pero siempre desde el respeto. Sin faltar, oiga. No todo vale para tratar de recuperar ventas a costa de quitárselas a los demás.