Un Nobel contra la prensa: matar al mensajero

Ha pasado desapercibido el furibundo ataque que el premio Nobel de Economía Edward Prescott lanzó contra los periodistas en una entrevista publicada en El País el pasado domingo:

Creo que la prensa ha sido una de las principales responsables de este último trimestre de depresión. Los periodistas no hacían más que gritar que el mundo se iba a acabar.

En la misma línea, dos días después, el ex presidente de la CNMV Manuel Conthe, que durante su mandato intentó coartar la libertad de prensa de los medios económicos sobre las empresas cotizadas en bolsa, recuperaba estos mismos argumentos en Expansión:

La información de los medios sobre la realidad nunca es neutra: no sólo la selección de noticias, sino también la manera en que se presentan influyen sobre quienes las leen. Cuando llega una crisis económica, las malas noticias abundan y los medios quedan espontáneamente dominados por ellas. Para algunos profesionales y empresarios, esa tendencia a cargar las tintas en lo negativo acentúa la desconfianza de los ciudadanos y el desánimo de los consumidores y hace que "los árboles no nos dejen ver el bosque".

Creo que ambos se equivocan. Puede haber existido cierto amarillismo, alguna exageración, pero matar al mensajero, es decir, culpar a los medios, es injusto. Los responsables de la crisis son otros y, en todo caso, más culpables son la mayoría de los gobiernos del mundo que ni supieron ver la crisis, ni supieron frenarla.

La crisis de la televisión (II)

Se habla mucho de los problemas que atraviesan los medios escritos, y también los digitales (análisis interesantes: I, II y III y IV), pero poco de los verdaderos problemas de las cadenas de televisión. No me refiero sólo a los económicos (con Digital+ a la venta y el cierre de Localia), sino sobre todo de ideas. Ya hemos hablado otras veces de la repetición de formatos (incluso de concursantes) hasta la saciedad o del escaso respeto a las normas de horarios especiales, pero lo más preocupante me parece la recuperación de formatos ya extintos, que en otra época tuvieron verdadero éxito, para tratar de frenar la sangría de audiencia. El último caso es la más que probable vuelta de Sardá a conducir una reedición semanal de su exitoso Crónicas Marcianas. Para eso utilizó el trampolín que ha diseñado Telecinco en el programa de Ana Rosa Quintana (ya utilizaron esta misma fórmula con Maria Teresa Campos).

 

Público.

Fuente: Público.

No es de extrañar que sea precisamente Telecinco. No nos olvidemos que es la misma cadena a la que siempre se ha acusado de promover e impulsar la telebasura y la que, en estos días, protagoniza la polémica por la emisión de dos entrevistas a personajes tan controvertidos como Luis Roldán o Julián Muñoz. Un escándalo tal que ha generado un movimiento de boicot ciudadano a través de Internet (que este blog apoya) y que ha llevado a un juez a decretar el embargo del pago realizado a Roldán.

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Edito: Dos interesantes post de Periodistas 21 sobre la crisis de contenidos y de innovación de la TV.

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Edito (II): En Ficod insisten en que la TV tradicional se transforme para sobrevivir, justo lo contrario de lo que está haciendo.

Gabilondo y los periodistas ‘fans’

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¿En qué situación ha quedado la prensa tras cuatro años de permanente tensión partidista entre los medios? Mal, muy mal.
En los últimos siete días hemos podido comprobar, con motivo de las entrevistas realizadas por Iñaki Gabilondo a Zapatero y Rajoy, su alcance real.
Gabilondo, considerado por muchos como uno de los mejores periodistas de España, mostró dos caras bien distintas. El jueves, con Rajoy, estuvo incisivo, tenso, insistente y agresivo. Incluso pareció tener pendiente alguna deuda personal que saldar con el líder del PP, a la vista de la “mala leche” que empleó en algunas preguntas, que parecían firmadas por el mismísimo José Blanco, secretario general del PSOE y verdadero azote de los populares. Además, la referencia del presentador de Cuatro al menor número de víctimas de ETA cuando ha gobernado el PSOE que cuando lo hizo el PP fue ruin e injustificada. Y peor aún que insistiese con la pregunta.
Sin embargo, al lunes siguiente, su actitud con Zapatero era más reposada, tranquila, incluso cordial. Fueron muchas menos las preguntas incómodas y más las puestas “en bandeja de plata”, que preparaban una salida fácil al Presidente. Hoy, elmundo.es ha colgado un vídeo que deja a las claras esa complicidad entre ambos y que, desde luego, no beneficia a ninguno de los dos (la frase de Zapatero diciendo “nos interesa mantener la tensión” es muy desafortunada).
Estos dos ejemplos retratan a un periodista reconvertido en “fan” de un partido. Así como los seguidores adolescentes de las estrellas musicales parecen dispuestos a soportar toda clase de veleidades de sus ídolos, defiendiéndolos a capa y espada y conviertiéndose en sus mejores valedores, los debates políticos en televisión, radio y las páginas de la prensa se han inundado de profesionales (Maria Antonia Iglesias, Nacho Villa o Margarita Sáenz-Díez, entre otros) dispuestos a sudar la camiseta de uno u otro partido que sobrepasan a la legítima defensa de las ideas para convertirse en meros portavoces de los mensajes cocinados en las sedes de las formaciones políticas. Lo dicho: muy preocupante.