La reaparición de Juan José Padilla en Olivenza, en imágenes

Ayer se produjo la sorprendente y emocionante reaparición del torero Juan José Padilla en la Plaza extremeña de Olivenza, sólo cinco meses después de haber sido corneado de gravedad en la Plaza de Toros de Zaragoza. Tuve la suerte de vivir en directo la hazaña de este héroe que ha conmovido a las redes sociales (que le mostraron su apoyo con el hashtag #fuerzapadilla y ayer con #heroepadilla) y a sus propios compañeros, que ayer lo arroparon y sacaron a hombros tras su triunfo, por lo que quiero compartir con vosotros este álbum particular con las imágenes del festejo desde la perspectiva de un aficionado que pude/supe captar. Espero que las disfrutéis.

“El ojo izquierdo” no ve su propia viga

El blog de José María Izquierdo en El País sobre prensa, periódicos y periodistas está levantando ampollas. No sólo por su tono crítico, sino, sobre todo, por su empeño faltón, burlesco e, incluso, maleducado.

No suelo criticar a otros blogueros en este espacio. Pero es que la bitácora ‘El ojo izquierdo’ sobre medios del veterano periodista en elpais.com abusa, en exceso, del recurso fácil del comentario a posteriori. Además, se dedica casi en exclusiva a despotricar sobre el trabajo de otros compañeros de la prensa, que, al menos, se merecen un respeto. Después de unos días leyéndolo, me ha sorprendido la ausencia total de autocrítica a los medios del grupo Prisa (al estilo de Arcadi España en ‘El Mundo por dentro’). ¿Puede ser que todas y cada una de las coberturas de El País, la Cadena Ser, Cinco Días, As… sean perfectas, inmaculadas, sin errores y sin dobles lecturas? La experiencia demuestra que no es así, pero resulta más fácil, y cómodo, y barato, dedicarse cada mañana a menospreciar la labor de los profesionales de otros medios (que conste que a mí nunca me ha citado personalmente, ni a mis allegados). Sinceramente, esperaba bastante más de un profesional con tan dilatada trayectoria. La declaración de intenciones que incluye en su propio blog es elocuente sobre su sectarismo:

“El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor de este blog asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. El catador, ya inmunizado por la ingestión de dosis homeopáticas a lo largo de sus muchos años, se limitará a descubrirles una muestra del sapo o la culebra, y simplemente les advertirá de los graves daños que puede comportar para su equilibrio sicológico la lectura completa de tal o cual artículo. La decisión, enteramente suya”.

Seguramente, lo que suceda, en el fondo de todo este asunto, es que se trate de una muestra más de esa supuesta supremacía moral de la que hacen gala los medios de esta compañía (en especial, El País), minusvalorando el trabajo del resto de profesionales, como bien denunció hace pocos días en una columna de opinión Pedro García Cuartango. Viva la discrepancia, pero siempre desde el respeto. Sin faltar, oiga. No todo vale para tratar de recuperar ventas a costa de quitárselas a los demás.