“The Australian” se da un baño de oro

image

El mayor periódico de Australia, propiedad del denostado Rupert Murdoch, sorprende hoy a sus lectores al haber pintado su portada de oro. Sí, sí, de oro. Menos mal que sólo es pintada, porque si hubiesen impreso esta primera plana asabanada en oro de verdad se hubieran arruinado o el ejemplar hubiese sido inasequible para la mayoría.

En realidad se trata de la campaña de lanzamiento de su plataforma de suscripción digital para tablets, móviles y a través de la web, que bajo el nombre Digital Pass y con la forma de tarjeta dorada se puede ver en el frontispicio bajo la cabecera de The Australian. Una acción rompedora, que traerá polémica y que desde luego resulta impactante.

La trayectoria de Zapatero en Redacciones

Hoy que el presidente del Gobierno ha anunciado el principio de su fin, parece un buen momento para hacer balance de sus principales apariciones por este blog.

La primera referencia fue en 2007, al hilo de la descarnada crítica que le hizo José Luis Cebrián por su mal uso del lenguaje durante la campaña electoral. Viene como anillo al dedo esta referencia en un día en que el todavía presidente ha vuelto a hacer uso de su descarado sofismo y de su capacidad para darle la vuelta, al menos dialécticamente, a las situaciones que le son adversas. Sólo unos meses después, tras su victoria electoral de 2008, nos hacíamos eco de los descafeinados titulares que generó en prensa, tal vez reflejo del poco entusiasmo que ya entonces provocaba Zapatero. Prueba de eso es que sólo 100 días después -el tradicional periodo de gracia- nadie mostraba el más mínimo interés por celebrar nada, sino que arreciaban las críticas.

Pero ha sido el declive del presidente el que más juego ha dado a la prensa y, por ende, a este blog. Sus primeras derrotas electorales en 2009 permitieron a sus rivales lanzar las campanas al vuelo. Desde entonces todo han sido malas noticias, especialmente por el dramático ascenso del paro que el Gobierno no ha podido ni ha sabido contener. Una incapacidad que hará que Zapatero se despida de La Moncloa como el presidente español con las peores cifras económicas de la democracia, una irritación social en cotas históricas y sin que casi nadie -salvo los más íntimos- deje escapar una lágrima por su marcha.

Por cierto, que respecto a su relación con los medios las opiniones están divididas: algunos dicen que es el presidente que mejor ha encajado las críticas y más ha fomentado la pluralidad informativa, mientras que otros le acusan de ser el más sectario que se recuerda.

Los músicos como editores de periódicos

Radiohead lanza un periódico. Dicho así, suena raro ¿no? Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un grupo de música, no de una empresa editora de diarios. Pero es lo que ha sucedido. Como parte de la campaña de promoción de su nuevo disco, la banda británica puso en la calle de varias ciudades europeas el pasado lunes el primer ejemplar de The Universal Sigh, del que habrá una edición especial acompañado a su nuevo disco y que podría tener más números en breve. Una iniciativa de marketing rompedora, que recuerda en parte al periódico creado ‘ad hoc’ por los gallegos Siniestro Total para ilustrar la portada de su último disco, The Siniestro Total Chronicle of Country & Western. Aquí tenéis ambas portadas:

Más allá de la anécdota publicitaria, lo que me interesan son los temas elegidos por estos artistas para incluir en sus publicaciones, muy alejados de los que se ven a diario en las portadas de la mayoría de los periódicos del mundo. Un síntoma más de la creciente distancia entre los medios de comunicación tradicionales y el resto de la sociedad. En el caso de la publicación de Radiohead, su periódico trata de fomentar la literatura y el arte británicos, en un tono quizás algo pretencioso, pero desde luego muy diferente al habitual en el papel prensa. Algo que también sucedió cuando el diario londinense The Independent decidió nombrar editores por un día primero a Bono, de U2, y tiempo después a Elton John. Ambos priorizaron los temas sociales (fundamentalmente la lucha contra el sida) en las ediciones que llevaban su firma y dejaron de lado por un día la política. Lo mismo hicieron Karl Lagerfeld en el francés Liberation y Agatha Ruiz de la Prada con las ediciones española y francesa de Metro.

¿Son estos periódicos más interesantes que los que llegan cada día a los kioskos? ¿Deberían los medios tradicionales tomar nota de estas iniciativas?

P. D: Como nota de humor, los directivos del diario británico The Guardian han decidido grabar una canción de Radiohead para devolverles la “afrenta”. Mejor que cada uno vuelva a lo que se le da mejor.

Infoxicación

El último anuncio de Mercedes recupera un término muy adecuado para el contexto actual. Dice la campaña: “Infoxicación, estamos intoxicados de información. Antes tenías cinco amigos, hoy quinientos. Si tenías sed bebías agua, ahora puedes catar cien aguas diferentes. (…) Infoxicación, miles de opciones, millones de dudas (…)”. ¿Hay infoxicación en la industria de los medios? Desde luego en Internet sí y habrá quien crea que los kioskos también. Sin embargo, cuantas más voces, mejor. En España, sin ir más lejos, está a punto de salir a la calle un nuevo periódico (¿el penúltimo?), lo que demuestra que sigue siendo necesario, y probablemente cada vez más, que alguien ordene, clasifique y priorice esa cantidad de información disponible. Esa es la labor de los periodistas. ¡Ánimo!

La prensa y la defensa de los toros: ni tanto, ni tan calvo

Vaya por delante que soy consciente de que en las últimas semanas estoy dedicando un excesivo espacio al debate sobre la prohibición de los toros y su tratamiento en los medios. Pero es que no me resisto a comentar según qué cosas.

El lunes, sin ir más lejos, me quedé con las ganas de comentar la portada de El País. A mi entender, resulta hipócrita, ya que parece restar importancia a la prohibición de las corridas de toros en Cataluña a partir de 2012 aprobada por el parlamento regional de Cataluña debido a la escasa asistencia de público en el primer festejo celebrado tras este suceso. Bajo el título de “Monumental vacío”, y dedicando tres páginas en el interior, el diario de Prisa, empresa que ha hecho mucho dinero y mucho bien a la difusión de la fiesta de los toros (lo que hace aún más inexplicable su posición actual), deja en manos de un redactor desconocido para mí (creo que no habitual de las crónicas taurinas) una crónica de lo que viene a considerar “un termómetro de la fiesta”. Este torticero deseo contrasta con el cartel del evento, no demasiado atractivo, el hecho de que celebre en pleno mes de agosto y la escasa capacidad de reacción dejada al colectivo de aficionados para dejarse ver en la plaza. Es decir, que como había menos público y cada vez hay menos en las corridas que se celebran en Cataluña, pues tiene menos importancia. Semejante argumento (pedestre y peregrino) sólo cabe en la cabeza de personajes tan oscuros como Enric Sopena, que tanto daño hacen a la profesión con su posición partidista y su escaso respeto a los valores informativos. Además, la información de El País resta importancia a que apenas unas decenas de personas protestasen a las puertas de la Monumental de Barcelona, cuando habitualmente son cientos, lo que viene a demostrar que los antitaurinos también se van de vacaciones. En fin, que no entiendo la postura melíflua, editorialmente hablando, de El País en este debate, y menos aún la salida de pata de banco que cometieron de manera innecesaria con la portada del lunes.

Y ayer me dí de bruces con la portada de La Gaceta, en la que anuncia una iniciativa propia para que los reyes de España acudan a los toros este verano en señal de protesta por la prohibición aprobada en Cataluña. Sus dardos envenenados (a veces, es mejor contar con un enemigo piadoso que con ciertos partidarios) tienen un destinatario claro: la Reina Doña Sofía. Bajo el titular de “La Familia Real debe salvar la Fiesta Nacional”, La Gaceta publica una gran fotografía de su majestad, manifiesta defensora de los animales y vegetariana (y, por tanto, se supone que contraria a los toros, aunque nunca se haya manifestado públicamente). Me parece totalmente fuera de tono y de lugar. Como he leído en estos días, el toreo pierde su sentido cuando se tiene que explicar, cuando debe justificarse. Es una expresión artística y punto. Al que le guste, bien. Al que no, que lo respete. Lo que no caben, en pleno siglo XXI, son prohibiciones ridículas, de marcado tufo político. Pero tan inoportuno me parece el uso que han hecho los nacionalistas catalanes del legítimo sentimiento ecologista como el pretender hacer de los toros una cuestión de Estado, de la españolidad o del centralismo contra los regionalismo. Supone ponerse a la altura moral e intelectual de los responsables de la atrocidad de prohibir una expresión cultural que no sólo es española (y profundamente catalana), sino universal, libre y abierta a todo el mundo. Veremos el éxito que cosecha la iniciativa del diario de Intereconomía, pero no me parece acertado el foco la campaña. Forzar a nadie a mostrar sus sentimientos o aficiones (el Rey y sus hijos se han paseado por cientos de plazas españolas, nadie duda de su apoyo a la fiesta de los toros), además de parecerme violento, creo que puede ser contraproducente.

Anuncios de prostitución: ¿prohibición o autorregulación?

El debate sobre la presencia en los medios de comunicación escritos de anuncios de prostitución es muy serio y lleva mucho tiempo abierto. Ayer Zapatero quiso hacerlo propio al anunciar, en pleno debate sobre el Estado de la Nación, una propuesta para prohibir estos contenidos.

No me parece una decisión acertada. Primero, porque rechazo cualquier tipo de prohibición. Y segundo porque el Gobierno irrumpe como un elefante en una cacharrería en un asunto que no le es propio y sobre el que el sector debe ser quien decida, con el único fin de obtener un rédito político. Algo muy propio de Zapatero y de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído. La decisión de eliminar los anuncios de prostitución debe ser un compromiso público de los propios medios, como ya han hecho algunos diarios como Público desde su nacimiento o La Razón de manera más reciente. Así se ha exigido públicamente desde este blog y otros muchos, que organizan una campaña anual en Internet.

Hay que entender la posición de la Asociación de Editores (Aede). Los periódicos ingresan anualmente 40 millones de euros (de ellos, unos 5 millones sólo para El País) por esta vía y en estos tiempos es difícil que renuncien voluntariamente a ellos. Además, cuestionan la eficacia de la medida para acabar con esta lacra social. En todo caso, insisto, debería ser una cuestión individual de cada medio, que le retrate ante su audiencia y que sea ésta la que decida.

¿Cual es vuestra opinión? ¿Creéis que debe ser una prohibición impuesta o una decisión voluntaria de los medios?

Blog de WordPress.com.
Theme: Esquire by Matthew Buchanan.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 2.345 seguidores