La prensa busca quien le lea

O bien, La prensa pide apoyo a sus lectores. Cualquiera de estos dos títulos sirve para este post. Viene a colación de la campaña de la revista dominical de El País, llamada El País Semanal, en claro declive de audiencia y difusión frente a su gran rival, XL Semanal, que distribuyen los periódicos de Vocento.

Alguien en Prisa debe haber pensado que en tiempos de crisis mejor hacer piña y tras resituar la cabecera de la revista donde debería haber estado desde un principio, han convocado a una veintena de lectores ilustres para lanzar una campaña de apoyo a la revista. Incluso cuentan con una web propia de la campaña y una aplicación (mejorable) para diseñar tu propia portada de El País Semanal.

 EL PAIS.

Como recuerda Juantxo Cruz, no es la primera vez que la prensa se apoya en la propia prensa para ganar audiencia, pero quizás no con tanto despliegue de recursos (la campaña parece más americana que española). ¿Funcionará esta campaña de apoyo? Las próximas cifras de la OJD dictarán sentencia, pero lo que queda claro es que la batalla de los periódicos por el domingo (recientemente El Mundo reforzó el equipo de su Magazine) será más dura que nunca, ya que, entre semana, la audiencia cae con mucha fuerza. Y que no sólo cuenta la imagen, sino también los contenidos.

Los plagios y el canon

Cuando aún no se ha cerrado el agrio debate sobre la validez/legalidad del canon digital, me encuentro con un caso que ejemplifica a la perfección por qué me opongo radicalmente a este impuesto para los artistas. Paso a comentaros, porque el caso tiene guasa. Además, viene a colación de mi anterior post, sobre los plagios en Internet.

Logotipo elaborado por Pizero para protestar contra los plagios.

Logotipo elaborado por Pizero para protestar contra los plagios.

El afectado de este caso se hace llamar Pizero. Es uno de los creadores de temas para móviles Nokia más famoso de la red, italiano para más señas. En su blog ha publicado un post quejándose amargamente por haberse encontrado por la Red algunas copias baratas de sus creaciones firmadas con el nombre de otros, junto al hecho, aún más denunciable, de que algunas personas están vendiendo sus creaciones gratuitas a través de diversas páginas de software. Su indignación es comprensible: no sólo es que alguien se esté lucrando a su costa, sino que, encima, hay quien está difundiendo como productos de pago algo que él creó originalmente como gratuito. En fin, cómo para no estar mosqueado.

Pero yo me pregunto. ¿De qué le ha servido a este muchacho la existencia del canon digital en su país (Italia)? De nada. Los nuevos móviles que se pongan a la venta en España desde la entrada en vigor de esta tasa ya soportan el canon, pero puesto que los productos de Pizero son gratuitos él no recibiría ni un duro. Es más, seguramente algún “artista” (Ramoncín y compañía) recibiría una parte de los derechos generados por su producto. Es decir, que el canon habría convertido en un producto de pago lo que él había creado como gratuito. Una barbaridad. Que es lo mismo que hace quien está comerciando por la red con sus creaciones sin su permiso y ganando dinero a su costa.