Nueve tuits sobre la situación del periodismo en España

El panorama en el sector español de los medios de comunicación es desolador. Despidos, cierres, precariedad, horarios infernales… síntomas de sobra y por desgracia conocidos de la mayor crisis vivida por esta profesión en las últimas décadas. Cuando quedan pocas semanas para acabar el año, llega el momento de hacer balance.

Esta mañana se ha presentado en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid el Informe Anual 2011 de la Profesión Periodística, que se publica regularmente desde hace siete años. Aprovechando el exhaustivo seguimiento que la propia agrupación ha realizado a través de su cuenta de twitter, os dejo aquí los mensajes más relevantes para el conjunto de la profesión (especialmente para los más de 19.000 matriculados en los distintos estudios de Comunicación en España):

Ante el sombrío panorama

Son ya varios meses en los que se suceden las malas noticias para los medios de comunicación. Tantas que a veces resulta abrumador, desconcertante y desmoralizador. Esta misma semana hemos asistido a la presentación de El libro negro de la prensa en la APM, que recoge las dramáticas cifras de la evolución del sector, a una suerte de funeral del periodismo organizado en las redes sociales y a nuevos episodios avergonzantes (el principal, la famosa entrevista de la BBC británica a un falso broker que se alegraba por la recaída de la economía mundial en crisis y que casi todos los medios replicaron sin comprobar la veracidad de su identidad, solo por el morbo de sus declaraciones) que hacen mucho daño a la credibilidad general de los periodistas. Demasiados elementos como para obviar un comentario generalizado en este blog que lleva tanto tiempo sin actualizar.

Sin embargo, me resisto a dejarme llevar por los vientos del pesimismo y sumarme a la corriente generalizada. Estamos en un momento decisivo de la prensa, critico, pero eso no quiere decir que esté todo perdido. Es evidente que los medios tradicionales se encuentran al borde del abismo económico ahogados por la mala gestión de unos directivos que no han sabido entender la naturaleza esta industria y han pensado más en los beneficios que en la calidad de la información, fidelizar a los usuarios o la viabilidad financiera de las estructuras periodísticas. Pero eso no quiere decir que el periodismo esté herido de muerte (aún no), ya que hay muchos cauces para hacer periodismo al margen de los medios de masas. Por suerte, Internet ha venido a reducir la distancia entre informadores y consumidores de información, permite el contacto casi directo entre ellos y facilita la especialización de los periodistas hasta un grado nunca visto antes. Además, cientos de profesionales, jóvenes y menos jóvenes, están dispuestos a emprender la aventura casi en solitario de contar historias y hechos que tengan interés por escasa que sea la audiencia que les sigue. La demanda de información es hoy mayor que nunca, aunque puede que el público se haya dispersado. En plena crisis, la más dura en décadas, los medios pueden y deben aportar un rayo de luz, de esperanza, a quienes buscan en el conocimiento una ayuda para su vida personal o profesional. La labor es esencial: abordar todos los prismas de la realidad, los más gratos pero también los que lo son menos. Si los periodistas somos capaces de conservar o recuperar valores intrínsecos a nuestra labor como la veracidad, la imparcialidad o la fidelidad a los hechos, no será difícil recuperar parte o toda la credibilidad perdida en esta crisis. Es tarea de todos, en nuestro día a día, decidir qué tipo de periodismo queremos, si uno comprometido y firme en la defensa de la libertad, la verdad y la igualdad en mayúsculas o bien unos medios serviles con el poder, condicionados por su situación económica y cada vez más alejados de la realidad cotidiana.

El futuro sólo puede ser mejor para el verdadero periodismo una vez que la industria de los medios ya ha tocado fondo.

¿Quiere el Gobierno moderar por la fuerza a las televisiones críticas?

Después de unas semanas en barbecho, recupero la actividad de este blog en un momento determinante para la profesión. Hace dos días, el Boletín Oficial del Estado publicó la reforma de la Ley Electoral, que tendrá importantes repercusiones sobre la programación de las cadenas privadas de televisión.

A pesar de las protestas de estas empresas y de los representantes de los periodistas que trabajan en ellas, el Gobierno ha impuesto su visión de que las televisiones privadas sean incluidas en la regulación de los periodos electorales que, hasta ahora, sólo afectaba a las televisiones públicas. ¿Qué significa esto? Pues, en primer lugar, que tendrá que emitir (supongo que sin cobrar un duro por ello, como hace TVE) los tediosos bloques de anuncios de la cantidad de partidos políticos que se presenten a cada convocatoria electoral. Pero, además, deberán ser “neutrales” en sus informaciones, debates y demás programas durante este mismo periodo. Lo primero que se me ocurre es que las cadenas se las van a ver y se las van a desear para encontrar tertulianos y/o entrevistados de todas las formaciones políticas.

Pero vayamos a lo grave. Esta nueva regulación encaja como un guante en las necesidades del Gobierno y del partido que le sustenta (el PSOE) de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo. A nadie se le escapa que las encuestas no les son favorables. Y tampoco que, después de tres años de crisis, las informaciones y valoraciones de su gestión (también del resto de partidos con responsabilidades de gobierno en cualquier ayuntamiento, diputación o comunidad autónoma) no van a ser favorables. Así que, ¿qué mejor momento que este para forzarles a ser “neutrales”? Es decir, que tengan que moderar sus críticas por imperativo legal.

Se trata de una cuestión lo suficientemente grave como para que el sector se una y, con el respaldo de los ciudadanos, recurran a las más altas instancias judiciales que sean necesarias para defender la libertad de información. No se trata de salvaguardar los privilegios de una profesión a menudo acostumbrada a ellos y acomodada al calor que produce la cercanía al poder, sino de blindar el derecho de los votantes a ser informados de manera veraz y sin cortapisas ni condicionantes de ningún tipo.

Por si fuera poco, estos cambios legales coinciden con la próxima resintonización de algunos de los canales que se emiten actualmente por TDT y entre los que se incluyen, qué casualidad, dos de los más críticos con el actual Gobierno y con la clase política en general: Intereconomía TV y Veo7.

Vuelvo a preguntar: ¿es una reforma necesaria, sólo oportuna o, quizás y más grave, un intento de ley mordaza para las épocas electorales?

La delgada línea entre la información y el morbo

El trágico accidente aéreo en Barajas ocurrido el miércoles ha dado una nueva oportunidad a los medios de comunicación españoles para poner a prueba su ética e integridad, algo casi tan importante como la propia información en estos casos. La reacción de las televisiones durante el día del desastre y de la prensa durante el día siguiente ha sido mejor que en otros casos, manejando con mayor prudencia las cifras de muertos y las imágenes del suceso (en parte, gracias a la acción previsora del juez).

Sin embargo, algunas lagunas quedan aún pendientes. La blogosfera ha reaccionado en cadena (1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) contra la labor de algunos reporteros de televisión (y algunas televisiones como Canal Sur), empeñados en obtener declaraciones de familiares de las víctimas. Seguramente los culpables sean sus editores, que les presionan para obtener esas imágenes, pero esto no exime a los periodistas de saben distinguir entre los testimonios que aportan información y valor al suceso y los que sólo añaden el morbo de ver a los familiares destrozados por el dolor. También la Asociación de la Prensa ha pedido a las cadenas que no incluyan la información sobre el siniestro entre sus contenidos habituales de entretenimiento-telebasura. Del mismo modo, han comenzado a aparecer algunas imágenes poco afortunadas en portadas como la de El País o la de ABC, junto a un empeño exacerbado, en este caso de El Mundo, por acusar a la compañía Spanair de imprudencia cuando aún no se dispone de datos concluyentes. Esperemos que el sensacionalismo no acabe imperando (mucho me temo que será así) y que los medios eleven su nivel moral.

Edito (24/08/08): Vía 4Trapos descubro este vídeo de un momento del programa Se Lo que hicisteis, de laSexta, en la que realizan una dura, pero justa, crítica al sensacionalismo del programa estrella de Telecinco. ¡Basta ya de morbo, señores de la “cadena amiga”! ¡Qué vergüenza!

La APM apoya el debate en Internet

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Parece que gana fuerza la idea. Si hasta la Asociación de la Prensa de Madrid se ha sumado a la propuesta, es que las posibilidades de que se celebre son más que reales. Por ahora, parece que hay dos problemas: ¿en qué fecha se celebra? y, sobre todo, ¿quién lo modera?