¿Quiere el Gobierno moderar por la fuerza a las televisiones críticas?

Después de unas semanas en barbecho, recupero la actividad de este blog en un momento determinante para la profesión. Hace dos días, el Boletín Oficial del Estado publicó la reforma de la Ley Electoral, que tendrá importantes repercusiones sobre la programación de las cadenas privadas de televisión.

A pesar de las protestas de estas empresas y de los representantes de los periodistas que trabajan en ellas, el Gobierno ha impuesto su visión de que las televisiones privadas sean incluidas en la regulación de los periodos electorales que, hasta ahora, sólo afectaba a las televisiones públicas. ¿Qué significa esto? Pues, en primer lugar, que tendrá que emitir (supongo que sin cobrar un duro por ello, como hace TVE) los tediosos bloques de anuncios de la cantidad de partidos políticos que se presenten a cada convocatoria electoral. Pero, además, deberán ser “neutrales” en sus informaciones, debates y demás programas durante este mismo periodo. Lo primero que se me ocurre es que las cadenas se las van a ver y se las van a desear para encontrar tertulianos y/o entrevistados de todas las formaciones políticas.

Pero vayamos a lo grave. Esta nueva regulación encaja como un guante en las necesidades del Gobierno y del partido que le sustenta (el PSOE) de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo. A nadie se le escapa que las encuestas no les son favorables. Y tampoco que, después de tres años de crisis, las informaciones y valoraciones de su gestión (también del resto de partidos con responsabilidades de gobierno en cualquier ayuntamiento, diputación o comunidad autónoma) no van a ser favorables. Así que, ¿qué mejor momento que este para forzarles a ser “neutrales”? Es decir, que tengan que moderar sus críticas por imperativo legal.

Se trata de una cuestión lo suficientemente grave como para que el sector se una y, con el respaldo de los ciudadanos, recurran a las más altas instancias judiciales que sean necesarias para defender la libertad de información. No se trata de salvaguardar los privilegios de una profesión a menudo acostumbrada a ellos y acomodada al calor que produce la cercanía al poder, sino de blindar el derecho de los votantes a ser informados de manera veraz y sin cortapisas ni condicionantes de ningún tipo.

Por si fuera poco, estos cambios legales coinciden con la próxima resintonización de algunos de los canales que se emiten actualmente por TDT y entre los que se incluyen, qué casualidad, dos de los más críticos con el actual Gobierno y con la clase política en general: Intereconomía TV y Veo7.

Vuelvo a preguntar: ¿es una reforma necesaria, sólo oportuna o, quizás y más grave, un intento de ley mordaza para las épocas electorales?

20 Minutos arremete contra los periódicos que publican anuncios de contactos

“Diarios al borde del proxenetismo” se titula el durísimo reportaje que el diario gratuito llevaba hoy en portada para denunciar el negocio de la prensa escrita con los anuncios de prostitución.

La toma de posición de 20 Minutos, que viene a colación del debate reabierto la semana pasada por Zapatero al anunciar que pretendía prohibir este tipo de anuncios, ahonda el frente abierto en el sector. De un lado, las grandes cabeceras, con el respaldo de la patronal Aede, que apuestan por la autoregulación y, sotto voce, señalan la inconveniencia del momento económico para prescindir de una importante fuente de ingresos (no para todos, critican que algunos de los que hacen bandera de la retirada de anuncios lo hicieron porque apenas facturaban por esta vía). Por eso, reclaman un debate tranquilo y pausado. Por otro lado, diarios como Público, La Razón, Avui o La Gaceta (de Intereconomía) defienden, desde posiciones ideológicas opuestas, el fin inmediato de estas prácticas. La incorporación de 20 Minutos (que fue el primer periódico en quitarlos, en 2007) a este grupo parece el preámbulo de una nueva disputa entre patronales, vista la experiencia de los agrios enfrentamientos entre Aede y la asociación de diarios gratuitos, Aepg, que podría ampliarse con la participación de la patronal Aeepp, de la que es impulsor el diario que dirige Arsenio Escolar.

En un momento en el que muchos reclaman unidad de acción entre los medios de comunicación para garantizar su futuro, los periódicos han encontrado una nueva batalla (en realidad, vieja) para tirarse los trastos a la cabeza.

Anuncios de prostitución: ¿prohibición o autorregulación?

El debate sobre la presencia en los medios de comunicación escritos de anuncios de prostitución es muy serio y lleva mucho tiempo abierto. Ayer Zapatero quiso hacerlo propio al anunciar, en pleno debate sobre el Estado de la Nación, una propuesta para prohibir estos contenidos.

No me parece una decisión acertada. Primero, porque rechazo cualquier tipo de prohibición. Y segundo porque el Gobierno irrumpe como un elefante en una cacharrería en un asunto que no le es propio y sobre el que el sector debe ser quien decida, con el único fin de obtener un rédito político. Algo muy propio de Zapatero y de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído. La decisión de eliminar los anuncios de prostitución debe ser un compromiso público de los propios medios, como ya han hecho algunos diarios como Público desde su nacimiento o La Razón de manera más reciente. Así se ha exigido públicamente desde este blog y otros muchos, que organizan una campaña anual en Internet.

Hay que entender la posición de la Asociación de Editores (Aede). Los periódicos ingresan anualmente 40 millones de euros (de ellos, unos 5 millones sólo para El País) por esta vía y en estos tiempos es difícil que renuncien voluntariamente a ellos. Además, cuestionan la eficacia de la medida para acabar con esta lacra social. En todo caso, insisto, debería ser una cuestión individual de cada medio, que le retrate ante su audiencia y que sea ésta la que decida.

¿Cual es vuestra opinión? ¿Creéis que debe ser una prohibición impuesta o una decisión voluntaria de los medios?

Ya es hora de que la prensa acabe con su doble moral sobre la prostitución

En las últimas semanas se ha montado un buen revuelo después de que El País publicase unas fotos explícitas sobre la prostitución en las calles de Barcelona. El debate sobre la prohibición o regulación de esta actividad ha vuelto a la actualidad, pero, como se ha apuntado en Internet, los periódicos, incluído El País juegan a dos bandas. Por un lado, denuncian estas actividades. Por otro, se lucran con ellas en sus propias páginas. Se han levantado algunas voces críticas en las propias redacciones, pero sólo Público representa una honrosa excepción al no publicar anuncios de esta clase. Hace casi un año, un grupo de blogueros iniciaron una campaña para acabar con los anuncios de prostitución en la prensa. El apoyo fue masivo. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, invito desde aquí a los grandes diarios españoles a que se sumen a esta iniciativa. Yo sumo a este blog desde este mismo instante.

Campaña 20-NOV

P.D: Justo hoy se ha conocido la campaña de boicot de varias asociaciones de mujeres contra los diarios que sigan insertando este tipo de anuncios en sus páginas. A ver si es efectiva para remover conciencias.