Apuntes rápidos sobre la actuación de los medios ante el accidente de tren en Santiago

Cuando se cumple una semana del trágico accidente ferroviario a pocos kilómetros de Santiago de Compostela, parece un buen momento para hacer un balance de la cobertura de los medios de comunicación. Aunque me gustaría poder extenderme más, la falta de tiempo me impide el desarrollo necesario de muchos de los siguientes aspectos, pero no quería dejar de reseñarlos:

1. Los recortes que se han producido en los últimos años en la mayoría de los medios hizo que las primeras coberturas fuesen incompletas, torpes e, incluso, confusas. Ante la falta de personal en la zona, muchos medios tiraron de la información de agencias, que también han realizado importantes recortes, pero sin realizar el conveniente filtrado previo, lo que llevó a algunas situaciones esperpénticas y a generar más confusión. Algo que ya sucedió hace dos años con la matanza en la isla noruega de Utoya. Particularmente triste fue la cobertura inicial de las televisiones nacionales, en especial TVE, cuya principal fuente de información en los momentos iniciales eran las webs de otros medios, lo que le ha supuesto muchas críticas. De canales como Telecinco-Cuatro, que renunciaron expresamente a la cobertura en directo de los primeros instantes tras la tragedia y sólo se ocuparon muchas horas después, mejor ni hablamos. Estaban ocupados emitiendo telebasura.

2. Digno de reconocimiento es la decisión de muchos periodistas en paro de la zona que decidieron ponerse en marcha para informar de primera mano aún sin saber si alguien estaría dispuesto a publicar esa información y ayudar en las labores de ayuda a las víctimas. Igualmente, hay que reconocer la delicadeza y el respeto con que, en líneas generales, han tratado los enviados especiales a la zona a las familias, los heridos y demás afectados.

3. No puede decirse lo mismo de sus jefes. Por supuesto, hemos tenido que volver a soportar el uso indebido de imágenes cruentas en algunos medios, la pretensión de convertir en espectáculo mediático lo que es una tragedia humana (especialmente en el caso de las televisiones) y la exageración de ciertos extremos de las informaciones que iban llegando con tal de alimentar el morbo en torno a los aspectos más delicados del accidente. Gracias a Dios la gente todavía tiene estómago y se han disparado las quejas a la FAPE por el tratamiento informativo de estos medios.

4. Capítulo aparte merece el trato dado al maquinista, al que se ha acusado y juzgado prematuramente en los medios antes de conocer todos los detalles y circunstancias de lo sucedido. Veremos lo que finalmente dictamina el juez. No espero una rectificación en este sentido, sé que los directores de medios son demasiado orgullosos como para reconocer un error de este calibre. Pero sí que a partir de ahora haya un mayor tacto al abordar estos asuntos y se contrasten las informaciones en vez de atenerse a la versión oficial dada por las compañías, que se ha demostrado incompleta e incierta.

5. Los tertulianos. Ya sabéis que no son santo de mi devoción. Pero es que en esta ocasión, supongo que también por efecto de las fechas veraniegas en que estamos, los medios han abusado de sus “expertos para todo” para analizar lo sucedido en el accidente, algo que en la mayoría de ocasiones ha resultado un fiasco, en otras un despropósito y, en los casos más extremos, un verdadero ridículo. En situaciones como esta, llena de incertidumbres y de variables que pueden cambiar por completo el relato de la historia, siempre es aconsejable contar con la voz de verdaderos expertos, por mucho que su testimonio sea menos ameno o digerible para el gran público, que exponer a unos profesionales (a muchos de los cuales apenas les queda reputación profesional que defender) a parlotear sobre aspectos que desconocen, sobre los que se han informado mal y con cuyos detalles técnicos se confunden y acaban confundiendo a los lectores/espectadores/oyentes.

Supongo que estos puntos podrían ampliarse y seguramente deba hacerlo en los próximos días. Cualquier sugerencia es bienvenida.

Actualizo: El director de lainformación.com ha escrito una serie de recomendaciones sobre cómo abordar informativamente un accidente catastrófico como el de Santiago. Lo cierto es que no todo ha sido negativo, como me recordaban esta mañana en twitter, y algunas coberturas han sido excelentes, dignas del mejor periodismo y escrupulosamente respetuosas con el dolor provocado. Vaya desde aquí mi reconocimiento a los profesionales que han elaborado esas informaciones.

¿Va a terminar el circo mediático alrededor de los mineros en Chile?

Lo que empezó siendo una historia de superación y resistencia terminó convertido, por obra y gracia de los medios de comunicación mundiales, en un circo. Tanto que cubriendo el evento (casi las 24 horas en directo) había más cámaras de televisión que en la final del mundial de fútbol de Sudáfrica.

¡Ojo!, no critico la atención dedicada al asunto, que se corresponde con la expectación generada, ni la amplia cobertura, pero si el fin perseguido. Escarbar en busca de los mineros era necesario, pero escarbar en sus historias personales hasta llegar al extremo del morbo, aunque la tentación sea grande, debe evitarse. Tampoco todos los medios son lícitos (se habla de que se han pagado grandes sumas por tener entrevistas en exclusiva).

Es cierto que han existido algunas coberturas loables, pero por desgracia son las menos. El interrogante está en saber hasta dónde estirarán el chicle del asunto, que, todo hay que decirlo, ha servido en bandeja audiencias espectaculares. El fenómeno estuvo cercano al ‘reality’, por lo que mucho me temo que serán los espectadores, o, mejor dicho, su sed de “sangre” quienes decidan cuándo se acaba esta historia. Los precedentes no invitan al optimismo (recordad el caso de la niña colombiana Omaira en 1985: las cámaras no se apagaron hasta que murió).

Según parece, esto no ha hecho más que empezar y los medios pretenden seguir sacando tajada algunas semanas más. El anuncio por parte de Antena 3 de que lleva varios días grabando una serie sobre el accidente (anticipándose así a la película de Hollywood) apunta en este sentido.

Esperemos que vuelva la cordura, ya que, como recordaba el viernes Ricardo en El Mundo, existen otras historias de mineros que merece la pena contar.mineros

Edito (21/oct.): Antena 3 parece dispuesta a no dejar pasar el filón de los mineros chilenos. Esta noche les pagará 60.000 euros a cuatro de ellos para que cuenten su historia en un programa en directo y, de paso, iniciar la promoción de la teleserie que su productora ya está grabando. Veremos hasta dónde llega esto.

Edito 2 (25/oct): Parece que estos mineros no le interesan a toda la prensa (¡y deberían!).

La actuación de los medios tras la catástrofe de Spanair

Ya comenté en un post anterior mi desacuerdo con alguna de las coberturas que estaban realizando algunos medios de comunicación (especialmente las televisiones) sobre el accidente ocurrido el pasado miércoles en un vuelo de Spanair. También apunté que las críticas más duras se están viendo en la blogosfera, donde la opinión es más libre y la participación más directa. Hoy mismo la Federación de Asociaciones de Prensa (FAPE) ha emitido una nota en la que traslada a sus afiliados la petición de las familias de las víctimas “del mayor respeto a su dolor y a su intimidad y que se evite cualquier acoso o presión para obtener declaraciones e imágenes, así como su reproducción reiterada en los medios”. La agrupación tiene previsto convocar en la segunda mita de septiembre “un debate entre periodistas, directores de redacción y medios de comunicación en general para analizar el tratamiento informativo que se está dando al accidente en los medios, especialmente en las cadenas de televisión”. También en El País se ha abierto una agria discusión sobre la labor de algunos medios y periodistas que, espero que haya quedado suficientemente claro, a mi no me parece apropiada. Por no hablar del dudoso ejercicio de periodismo que supone la recreación realizada por una televisión argentina de la conversación de los pilotos antes del accidente. A ver si entre todos frenamos un poco el sensacionalismo. Aún así, ánimo a los compañeros que han tenido que cubrir tan terrible noticia.

La delgada línea entre la información y el morbo

El trágico accidente aéreo en Barajas ocurrido el miércoles ha dado una nueva oportunidad a los medios de comunicación españoles para poner a prueba su ética e integridad, algo casi tan importante como la propia información en estos casos. La reacción de las televisiones durante el día del desastre y de la prensa durante el día siguiente ha sido mejor que en otros casos, manejando con mayor prudencia las cifras de muertos y las imágenes del suceso (en parte, gracias a la acción previsora del juez).

Sin embargo, algunas lagunas quedan aún pendientes. La blogosfera ha reaccionado en cadena (1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7) contra la labor de algunos reporteros de televisión (y algunas televisiones como Canal Sur), empeñados en obtener declaraciones de familiares de las víctimas. Seguramente los culpables sean sus editores, que les presionan para obtener esas imágenes, pero esto no exime a los periodistas de saben distinguir entre los testimonios que aportan información y valor al suceso y los que sólo añaden el morbo de ver a los familiares destrozados por el dolor. También la Asociación de la Prensa ha pedido a las cadenas que no incluyan la información sobre el siniestro entre sus contenidos habituales de entretenimiento-telebasura. Del mismo modo, han comenzado a aparecer algunas imágenes poco afortunadas en portadas como la de El País o la de ABC, junto a un empeño exacerbado, en este caso de El Mundo, por acusar a la compañía Spanair de imprudencia cuando aún no se dispone de datos concluyentes. Esperemos que el sensacionalismo no acabe imperando (mucho me temo que será así) y que los medios eleven su nivel moral.

Edito (24/08/08): Vía 4Trapos descubro este vídeo de un momento del programa Se Lo que hicisteis, de laSexta, en la que realizan una dura, pero justa, crítica al sensacionalismo del programa estrella de Telecinco. ¡Basta ya de morbo, señores de la “cadena amiga”! ¡Qué vergüenza!