En el día del Patrón: Churchill también fue periodista

Hoy 24 de enero, día de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, se conmemora también la muerte de una de las figuras esenciales en el siglo XX: Winston Churchill. Un aniversario que viene a colación por el hecho de que el polifacético político británico también fue periodista en sus años mozos. Su bautismo de fuego tuvo lugar en el año 1895 en Cuba, desde donde enviaba crónicas para el neoyorkino The Daily Graphic. Posteriormente colaboró con medios como The Pioneer, The Daily Telegraph y The Morning Post, y durante un tiempo editó la revista oficial British Gazette. Además, recibió el premio Nobel de Literatura en 1953 por su faceta como historiador.

Hoy en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero le han dedicado un espacio a los aspectos menos conocidos de la biografía de Churchill. Tenéis el audio disponible aquí.

Nueve tuits sobre la situación del periodismo en España

El panorama en el sector español de los medios de comunicación es desolador. Despidos, cierres, precariedad, horarios infernales… síntomas de sobra y por desgracia conocidos de la mayor crisis vivida por esta profesión en las últimas décadas. Cuando quedan pocas semanas para acabar el año, llega el momento de hacer balance.

Esta mañana se ha presentado en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid el Informe Anual 2011 de la Profesión Periodística, que se publica regularmente desde hace siete años. Aprovechando el exhaustivo seguimiento que la propia agrupación ha realizado a través de su cuenta de twitter, os dejo aquí los mensajes más relevantes para el conjunto de la profesión (especialmente para los más de 19.000 matriculados en los distintos estudios de Comunicación en España):

Ante el sombrío panorama

Son ya varios meses en los que se suceden las malas noticias para los medios de comunicación. Tantas que a veces resulta abrumador, desconcertante y desmoralizador. Esta misma semana hemos asistido a la presentación de El libro negro de la prensa en la APM, que recoge las dramáticas cifras de la evolución del sector, a una suerte de funeral del periodismo organizado en las redes sociales y a nuevos episodios avergonzantes (el principal, la famosa entrevista de la BBC británica a un falso broker que se alegraba por la recaída de la economía mundial en crisis y que casi todos los medios replicaron sin comprobar la veracidad de su identidad, solo por el morbo de sus declaraciones) que hacen mucho daño a la credibilidad general de los periodistas. Demasiados elementos como para obviar un comentario generalizado en este blog que lleva tanto tiempo sin actualizar.

Sin embargo, me resisto a dejarme llevar por los vientos del pesimismo y sumarme a la corriente generalizada. Estamos en un momento decisivo de la prensa, critico, pero eso no quiere decir que esté todo perdido. Es evidente que los medios tradicionales se encuentran al borde del abismo económico ahogados por la mala gestión de unos directivos que no han sabido entender la naturaleza esta industria y han pensado más en los beneficios que en la calidad de la información, fidelizar a los usuarios o la viabilidad financiera de las estructuras periodísticas. Pero eso no quiere decir que el periodismo esté herido de muerte (aún no), ya que hay muchos cauces para hacer periodismo al margen de los medios de masas. Por suerte, Internet ha venido a reducir la distancia entre informadores y consumidores de información, permite el contacto casi directo entre ellos y facilita la especialización de los periodistas hasta un grado nunca visto antes. Además, cientos de profesionales, jóvenes y menos jóvenes, están dispuestos a emprender la aventura casi en solitario de contar historias y hechos que tengan interés por escasa que sea la audiencia que les sigue. La demanda de información es hoy mayor que nunca, aunque puede que el público se haya dispersado. En plena crisis, la más dura en décadas, los medios pueden y deben aportar un rayo de luz, de esperanza, a quienes buscan en el conocimiento una ayuda para su vida personal o profesional. La labor es esencial: abordar todos los prismas de la realidad, los más gratos pero también los que lo son menos. Si los periodistas somos capaces de conservar o recuperar valores intrínsecos a nuestra labor como la veracidad, la imparcialidad o la fidelidad a los hechos, no será difícil recuperar parte o toda la credibilidad perdida en esta crisis. Es tarea de todos, en nuestro día a día, decidir qué tipo de periodismo queremos, si uno comprometido y firme en la defensa de la libertad, la verdad y la igualdad en mayúsculas o bien unos medios serviles con el poder, condicionados por su situación económica y cada vez más alejados de la realidad cotidiana.

El futuro sólo puede ser mejor para el verdadero periodismo una vez que la industria de los medios ya ha tocado fondo.

El twitendido que lucha por el #futurotaurino

Después de un duro invierno (y no sólo en lo climatológico) que se resiste a marcharse, la recién empezada temporada taurina en España llega en un momento dulce para la afición. ¿Dulce?, os estaréis preguntando… Pues sí. Los movimientos reaccionarios contra la Fiesta de los toros, que tuvieron su triste apogeo el pasado verano con la prohibición de las corridas por parte del Parlamento catalán en toda esta región a partir de 2012, han hecho emerger durante estos meses invernales la fuerza de unos aficionados que demasiadas veces han estado callados, cohibidos o perezosamente ausentes del debate público, dejando el camino expedito a los antitaurinos furibundos. La ansiada reacción ha llegado y ha tenido como epicentro la red social twitter. Ya apuntamos en este blog hace tiempo que las posibilidades que ofrece esta herramienta tecnológica podían ser fundamentales para la defensa y difusión de la Fiesta, y así está siendo. Y no sólo por parte de los aficionados. También algunos periodistas taurinos, blogueros y hasta toreros (cuya unidad de acción ya ha dado sus primeros frutos) están participando en el llamado twitentido, la twitesfera taurina, para dar voz a la defensa de la Fiesta (muchas veces mal defendida y otras defendida en exceso) y proponer soluciones de futuro, agrupadas bajo el hastag específico que encabeza este post: #futurotaurino.

Para que podáis seguirlos a todos (son todos los que están, pero no están ni mucho menos todos los que son) aquí va una recopilación de los participantes más activos en este twitendido:

Aficionados: @medinaescalafon, @tendidosur, @eltorodelajota, @verdeguer,

@pablohernanz, @milinko, @danihernanz, @DeToros, @divisiopinions,

@torossigloxxi, @hagamosaficion, @twittaurino y @chulodetoriles.

Periodistas: @taurologia, @zabaladelaserna, @patricinavarro, @carloscrivell,

@pablogmancha, @jbocanegrajerez, @juareztoros, @enriquemazas,

@sixtonaranjo, @carloscrepogon, @juanmalamet, @rubenarevalo, @JFBayona y @Altoro_.

Matadores: @jmmanzanares, @ferraterbeca, @luisbolivard, @matadorzotoluco y @maripazvj.

Cuentas oficiales: @JOSELITOADAME, @pablohermosonet y @miguelangperera.

Por supuesto, se aceptan sugerencias, modificaciones y añadidos que puedan fomentar y difundir el debate taurino. ¡Va por ustedes!

Infoxicación

El último anuncio de Mercedes recupera un término muy adecuado para el contexto actual. Dice la campaña: “Infoxicación, estamos intoxicados de información. Antes tenías cinco amigos, hoy quinientos. Si tenías sed bebías agua, ahora puedes catar cien aguas diferentes. (…) Infoxicación, miles de opciones, millones de dudas (…)”. ¿Hay infoxicación en la industria de los medios? Desde luego en Internet sí y habrá quien crea que los kioskos también. Sin embargo, cuantas más voces, mejor. En España, sin ir más lejos, está a punto de salir a la calle un nuevo periódico (¿el penúltimo?), lo que demuestra que sigue siendo necesario, y probablemente cada vez más, que alguien ordene, clasifique y priorice esa cantidad de información disponible. Esa es la labor de los periodistas. ¡Ánimo!

La televisión no puede ser sólo para entretener y evadirse

Cada día que pasa, la calidad de la programación televisiva en España se deteriora un poco más. Los contenidos han perdido todo su valor en beneficio de la encarnizada lucha por las audiencias. Se dice que lo banal vende y por eso todo está inundado de banalidad. Por eso ahora es más necesario que nunca volver a escuchar y meditar el discurso de Ed Murrow con que se abre y cierra la película Buenas noches y buena suerte. Estas palabras fueron pronunciadas en 1958, pero suenan demasiado actuales como para ignorarlas.