Una nueva crisis de Gobierno en Bélgica (la tercera en dos años) ha colmado el vaso de la paciencia de la prensa belga. La portada del diario Le Soir, editado en francés y considerado oficialista, es elocuente: “¿Aún tiene sentido este país?”
La novedad respecto a una crisis que se eterniza más de lo deseable entre dos regiones que parecen no querer hacer esfuerzos por restablecer el equilibrio entre ambas comunidades es que la prensa francófona, hasta ahora más moderada, se ha sumado a las tácticas y técnicas de la flamenca (editada en neerlandés, derivado del holandés) y, por primera vez, plantea la ruptura de la unidad nacional como una posibilidad. Incluso el populista La Dernière Heure (editado en francés) se permite tomárselo con humor y titula “Bye-bye Belgium” sobre una caricatura en la que el primer ministro, devorado por un león, entrega su dimisión al Rey Alberto.
Aquí podéis leer los titulares traducidos de ese mismo día en la prensa de Flandes:
De Morgen (en holandés): “Nadie sabe qué hacer. La inminente quiebra de una generación política”.
Gazet van Antwerpen (en holandés): “Y después del caos, ¿qué?”
De Standaard (en holandés): “Así se ha derramado la democracia”.
