Desgranar el polvo de la paja en prensa escrita me parece un ejercicio digno de alabar. Los temas de cultura, los toros y, más recientemente, el fútbol son campos abonados para lograrlo, aunque no siempre es fácil. Especialmente por existe el peligro de caer en una excesiva retórica y olvidar lo esencial: las claves de una noticia cuyos elementos básicos ya conoce el lector.
Hoy me he encontrado en las páginas de El Mundo uno de esos ejemplos de buen periodismo. El primer párrafo de la columna escrita por Orfeo Suárez sirve para resumir los sinsabores de los seguidores del F. C. Barcelona durante toda la temporada.
“El rey del juego es un mendigo sin el gol. Incapaz de marcar en 180 minutos de Champions, sin haberlo hecho en cuatro partidos consecutivos, al Barça no le era posible soñar. Eso tiene mucho que ver con dos fraudes: Ronaldinho y Henry. La tolerancia con el primero desató una metástasis desde el palco al vestuario. La pasión galáctica atrajo al segundo, un futbolista lejos de sus mejores días y del sistema más adecuado a su perfil en el Camp Nou. La convalecencia de Eto’o, de la que nadie es culpable, situó a Messi frente al desafío de interpretar a Maradona, hazaña que emuló salvo por el dueño de todos los análisis: el gol”.
Periodismo del bueno. El artículo completo aquí.



