Los extremos se tocan (a veces)
Parece que tenga manía con los compañeros de Público y La Razón, pero es que su criterio (o mejor, la falta de él) es criticable en demasiadas ocasiones. Hoy, sin ir más lejos, lo han puesto demasiado fácil. Más allá del morbo de quién copió a quién, parece obvio que ambas propuestas gráficas no son válidas puesto que, al tiempo que son similares, buscan efectos contrarios. Los radicalismos no son buenos en la vida y tampoco en prensa. Sin acritud.
Por cierto, una crítica más, esta vez general, al resto de diarios: ¿Por qué echo en falta que se diga de manera clara que Castro es un dictador, que debería ser juzgado por sus crímenes y que España debería apostar de manera clara por la democracia en Cuba? Tal vez sea esto a lo que se refieren los que hablan de la supremacía moral de la izquierda (un dictador de derechas es un fascista, pero una de izquierdas es un revolucionario).




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