Mi juez es mejor que el tuyo

De todas las disputas abiertas en la actual legislatura, quizá una de las más peligrosas sea la lucha por el control de los jueces. Del Tribunal Supremo y del Constitucional. Los partidos políticos, en su peligrosa deriva de confrontación radical, han optado por judicializar la política. Es decir, hacer a los jueces árbitros necesarios de la validez de cada nueva ley en vez de mantenerlos como garantes de su cumplimiento. Ante este escenario, los medios no han rehusado la polémica, sino que han entrado de lleno en ella, extendiéndola, así, al conjunto de la opinión pública. Lo último han sido las páginas dobles que se han dedicado entre sí El País y El Mundo, contando las supuestas “mentiras” del otro a raíz de las recusaciones de jueces del Constitucional y de la sentencia del 11-M. La confrontación ha llegado a un punto tan surrealista como la defensa personal de unos jueces frente a otros. ¿Podrían los medios haber tenido otra actitud? ¿Era necesaria? Evidentemente, sí. Para empezar, la prensa debería recuperar su función social de denuncia y exigir, de una vez por todas, la independencia del poder judicial, quebrada tras la reforma del PSOE en los ochenta para que los miembros de los principales órganos de gobierno de los jueces fuesen nombrados por el Congreso de los Diputados. Es necesario evitar que asuntos tan serios como aquellos sobre los que debe dictar sentencia la Justicia acaben atrapados en un debate de taberna. Atacar las bases del sistema cuando no está corrupto, sino por mero interés político -tanto del PSOE como del PP- tiene el riesgo de generar la conciencia social de cambiar por completo el sistema, de arriba a abajo, incluídos los propios partidos. Por eso los medios de comunicación deben recuperar su papel de vigías y no de aleccionadores. Se impone un mea culpa colectivo.

~ por Ricardo en 20 Noviembre 2007.

Una respuesta to “Mi juez es mejor que el tuyo”

  1. Mi juez es mejor que el tuyo

    De todas las disputas abiertas en la actual legislatura, quizá una de las más peligrosas sea la lucha por el control de los jueces. Del Tribunal Supremo y del Constitucional. Los partidos políticos, en su peligrosa deriva de confrontación radical, …

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